Paella valenciana según la receta original. Restaurante El Racó de Canya.
Como valenciano por el mundo, me cuesta recordar el número de veces que alguien internacional me ha preguntado: How do you cook a real paella? Así que, este artículo, abordará a grandes pinceladas este asunto culinario, en ocasiones controvertido.
En este vídeo explicativo de unos 10 minutos, se muestra la filosofía y preparación de unos de los platos más representativos de la gastronomía española. Como podréis ver, se trata de algo casi místico, religioso, para algunas personas de la región. Quizás este énfasis sea demasiado, aunque si por algo se puede generalizar (con mayor o menor acierto), a los españoles por el mundo, es que somos personas más pasionales que racionales en muchos asuntos, razón que explica este sentir, al menos parcialmente.
Esta pasión por la Paella es tal, que Jamie Oliver fue linchado en las redes haces unos años en respuesta a su versión del plato. Pese a que increpar a alguien en redes sea una chiquillada, admito que su versión de la Paella está tan lejos de la original como la Nocilla lo está de los granos de cacao.
Gambas, chorizo, chalota, perejil o cebollino, chile; ¿en una olla de hierro fundido? Más que Paella, esto es un crimen contra la humanidad.
Dicho esto, para empezar a cocinar una Paella “accesible en cualquier lugar del mundo” – ya que todos los instrumentos e ingredientes serán difíciles de encontrar fuera de España – debéis emplear una sartén lo más amplia y plana posible (evitar cazos, máquinas de hervir arroz, cazuelas o wok), si no disponéis de una auténtica Paella (sí, el tipo de sartén comparte el mismo nombre que este plato). Y ojo, a partir de aquí describiré los pasos a seguir para hacer una Paella (dando indicaciones alternativas para emplear, según el tipo de Paella).
Casi todos los ingredientes de mi Paella de verduras.
Se empieza friendo en aceite las verduras: judías verdes, judías blancas, garrofones, pimiento verde, alcachofas o incluso un par de dientes de ajo (los últimos tres ingredientes son modernas innovaciones), con tomate fresco rallado; puede ser troceado, especialmente si es de los viene en conserva. Por favor, evitemos emplear tomates secos, pasta de tomate, boloñesa o similares. Si usamos tomate en trozos, podemos machacarlos simplemente apretando con la cuchara o pala una vez los hayamos colocado en la Paella.
Siguiendo la receta original, deberíamos añadir pollo y conejos troceados (pedacitos de pato o costillas de cerdo troceadas, sin especiar o marinar, también nos pueden servir) y freírlos junto con las verduras hasta que queden crujientes por fuera. La idea sería añadir 3 veces la cantidad de agua que vamos a añadir de arroz, y dejarlo hervir, 5 minutos a fuego fuerte y posteriormente a fuego lento durante unos 25 minutos. Esto terminará de cocinar las verduras y la carne, mezclando los sabores, pudiendo añadirle sal o potenciador al gusto (aviso a haters: a veces incluso le echo un chorro de vino blanco). Esta cocción es un proceso importantísimo: uno de los secretos de una buena Paella, es un buen caldo. Al final de esta ebullición, le agregamos colorante naranja/amarillo (azafrán si lo encontráis, a veces cuando estoy lejos de casa, la cúrcuma en polvo me ha servido).
Sofriendo las verduras junto con el tomate.
La Paella puede hacerse de marisco, intercambiando la carne por trozos de bacalao, aros de sepia o calamar, mejillones, tellinas, gambas o gambones (estos últimos, se fríen primero, retiran de la Paella y vuelven a añadirse al final de la cocción), etcétera. Esta versión lleva el tomate y le podemos agregar ajo, pero muy poca verdura, y puede combinarse con alioli, una vez ya en el plato. Otra Paella que ha ganado popularidad en los últimos años es la de verduras, que admite prácticamente todo tipo de verduras troceadas y sofritas en aceite: tomate, judías, alcachofa, pimiento verde y rojo, zanahoria, calabacín, brócoli, etcétera; es la última que hice y como veis ilustra este artículo.
Tras esa media hora, o cuando un tercio del agua se haya evaporado y el agua quede por debajo de los remaches que marcan las arandelas en la Paella, se añade el arroz, que se debe distribuir, en forma de cruz de manera que el montón quede 1 centímetro por encima del agua (método conocido como caballó o caballón), y un par de minutos después lo esparcimos, contando unos 100 gramos de arroz por comensal. Esa es, para mí, la distribución de arroz perfecta aprendida de mi abuela, que habiendo hecho Paellas durante más de 60 años algo de idea debe tener.
Hirviendo, los granos de arroz se van abriendo.
El arroz debe hervir entonces durante 13 ó 14 minutos, a fuego medio. En este punto, la mayoría del agua se habrá evaporado. Si todavía queda algo de agua y el grano no se ha abierto por completo, podemos darle un fuego fuerte durante un par de minutos. Entonces, apagamos el fuego, y dejamos reposar durante 5 minutos antes de emplatar, con un papel de periódico o cartón blando (por ejemplo, de cajas de pizza o cereales). Este toque crea un microclima donde el cartón absorberá la humedad restante, y los granos se terminarán de abrir.
Dejarla reposar con papel de periodico es clave. A poder ser, del Levante, Las Provincias o el Mediterráneo.
Consejo: Durante los últimos momentos de la ebullición, podemos ‘jugar’ con la intensidad del fuego, subiéndola. Ese calor añadido empezará a tostar la capa de arroz en contacto directo con la sartén, creando el sabrosísimo “socarrat”, que traduce a socarrado en castellano. Bien hecho, queda delicioso, pero ojo, esta técnica puede tardar años en dominarse, así que id con precaución.
Paella de verduras, deliciosa.
La Paella es el plato por antonomasia en la Comunidad Valenciana, donde es habitual quedar algunos domingos en el campo o entorno rural, en la caseta de algún amigo o familiar (o algún merendero, en su defecto) cerca de la naturaleza. A esto le llamamos “anarsen de Paella” o simplemente irse de Paella, y el día entero se convierte en una celebración alrededor de este plato, junto con cerveza, vino y entrantes como ensalada valenciana, altramuces (tramussos), jamón serrano, etcétera. ¡Ah, y por supuesto, una copa de Mistela valenciana tras la comida! La experiencia encajaría perfectamente en el concepto danés del hygge, ya que se trata de mucho más que de juntarse a comer, sino de disfrutar de la vida en compañía de nuestros seres queridos.
Y ojito con lo de presumir volteando la Paella… Que luego pasa lo que pasa:
Dice un proverbio popular que hay lugares en los que se llora dos veces: el día que llegas, y el día que te marchas. Pues bien, así me sentí al marcharme tras una estancia de casi un año en Bornholm, la isla danesa que introduje en el anterior artículo.
Llegué en ferry desde Suecia, el 30 de agosto de 2020, en los últimos suspiros del primer verano COVID. Tras un año viviendo en Copenhague, la única empresa que había decidido contratarme de manera temporal bajo un convenio con mi programa de estudios se ubicaba a las afueras de Rønne, la principal ciudad de la isla. Pese a que inicialmente me sentí frustrado por no haber encontrado otra oferta de trabajo en la Dinamarca continental, ese sentir pronto se transformó en uno de apreciación y satisfacción al poder vivir una temporada en un lugar tan bello y único.
A partir de aquí, y esperando que hayas leído el artículo previo, os cuento como es la vida diaria de esta isla y que cosas se pueden hacer, así como algunas de mis experiencias personales. Mi primera recomendación es, si ya conoces gente danesa, es preguntar si conocen a alguien de Bornholm. Si es así y os pueden poner en contacto, tener a alguien que conozca la isla de primera mano facilitará mucho las cosas.
Puerto de Rønne en febrero de 2021, tras la peor nevada en 11 años.
Como he mencionado, vine a esta isla para trabajar, contratado por BOFA, la entidad pública de gestión de residuos. Inicialmente fue un contrato de 4 meses que se amplió a un total de 12. Trabajé en un proyecto europeo de gestión de residuos, WASTEMAN, y otras tareas relacionadas con la visión cero residuos aprobada para el año 2032. Gracias a ello, no solo trabajé desde el ordenador, sino que pude visitar distintos pueblos de la isla donde realizamos pruebas de recogida selectiva y estudiar sus hábitos de reciclaje, algo que desde lo profesional, me estimula mucho.
En general, la experiencia laboral fue positiva: he tenido la oportunidad de trabajar durante un año para una entidad pública danesa, en los campos de la sostenibilidad y la economía circular. Además, desde un punto de vista del idioma, me ha servido muchísimo, pese a que mi trabajo era en inglés, el resto del tiempo los colegas hablaban en danés, lo que me hizo mejorar bastante en este aspecto. En general, el ambiente en esta empresa ha sido cordial pero profesional al mismo tiempo, en las pausas de café y comida se hacían bromas de todo tipo, y cuando había que trabajar duro, se trabajaba. Algo que me ha sorprendido han sido la cantidad de reuniones, en Dinamarca gustan mucho.
Sin embargo, también tuve una experiencia desagradable en la entidad, con las acciones de un colega con poca experiencia laboral pero mayor autoridad que, de forma manifiesta, me devaluaba, en ocasiones tomaba crédito por mi trabajo y además prometía unas cosas que luego no cumplía. Creo, sin embargo, que se trata de un comportamiento muy poco danés, pero me convenía ponerlo por escrito para dejar constancia que en todos sitios cuecen habas, y esta sociedad no es una excepción. De todas maneras, las malas experiencias también sirven para aprender y crecer como profesional.
Ahora, ¿y el tiempo libre? ¿Qué cosas pueden hacerse en Bornholm? Bueno, esta isla es, fuera de la temporada de verano, un lugar tranquilo. Así que no existe una comunidad internacional como tal, o grandes eventos. Es más bien un entorno familiar, y raro es pasear por el centro de Rønne un domingo por la tarde en invierno y cruzarte con más de 5 personas. Ojo, esto no implica que no haya cosas para hacer, sino que hay que buscarlas, y obviamente todas van a celebrarse en danés y tener un contexto local.
Instalaciones del Rønne Idrætsklub – RIK.
En primer lugar, me ayudó mucho a la hora de integrarme, jugar a fútbol. Nada más llegar me apunté a uno de los equipos locales, RIK, donde entrenaba una vez por semana y otro día jugábamos partido. Recomiendo a cualquiera que se mude a un nuevo lugar, buscar este tipo de actividades, ya sean deportes de equipo, actividades en grupo como yoga o pilates, entidades de voluntariado, etcétera. Encontrarás gente local con intereses comunes, lo que sirve para abrirse paso en una sociedad nueva.
Seguidamente, y esto depende claro, de lo mucho o poco que te apetezca sociabilizar, está la vida en los bares. Mi caso es sencillo: por norma general, me encanta ese ambiente. Siempre que la situación lo permitía, acudía semanalmente a uno o dos de los bares locales, a tomarme una cerveza y escribir o conversar con otras personas. Ya con la suspensión gradual de algunas restricciones, la llegada del verano y la celebración de la Eurocopa, fui testigo de cómo se viven estos grandes eventos este país. Ya que hacía 29 años que Dinamarca no llegaba tan lejos en un gran torneo de fútbol, cada partido fue una verdadera fiesta.
Otro de los elementos que hace especial a esta isla es su naturaleza, única en toda Dinamarca. Especialmente durante el primer invierno de pandemia, vivir en Bornholm me dio la oportunidad de salir cada fin de semana a explorar distintas rutas naturales de la isla, como detallo en este artículo, o iniciarme en la tradición escandinava del baño de invierno en agua fría. Conforme el tiempo fue mejorando, fui saliendo a descubrir otros caminos, pueblos o restaurantes locales, como las fabulosas casas de ahumados. También visité desde Gudhjem, otra cercana isla, Christiansø, un diminuto lugar administrado por el Ministerio de Defensa donde viven no más de 90 personas.
Instalaciones para tomar el baño en invierno, puerto de Hasle.
Además, gracias a un compañero de trabajo, descubrí el mundo de la pesca, un tema que desconocía totalmente hasta ese momento. En varias ocasiones, a distintas horas del día dependiendo de lo que pretendíamos encontrar, salíamos a pescar. Pasamos buenos ratos de conversación y tuvimos más o menos éxito.
Así, pasar este tiempo en Bornholm me ha acercado a una peculiar parte de Dinamarca que algunas personas desconocen. He salido, visitado y explorado distintas áreas que hacen este lugar muy especial. Me he sumergido en las costumbres locales, mejorado con el danés y añadido una experiencia laboral internacional a mi Currículum, lo que siempre da valor.
Si ahora tenéis ganas de ver en mayor detalle esta isla, podéis hacerlo a partir del minuto 14 en este episodio de “Valencians al món” de À Punt, la televisión valenciana, a la que recibí en la isla el pasado mes de abril.
Llegada a Bornholm desde el ferry proveniente de Ystad.
Bornholm es una isla danesa en el báltico sur que forma parte de la región capital, aunque geográficamente esté más cerca de Suecia y de Polonia que de Dinamarca. Desconocida para muchos, es el principal destino turístico dentro del país, también popular entra suecos y alemanes.
En el resto de Dinamarca se la conoce como solskinsøen, que se traduce a “isla soleada” (como mediterráneo, sonreí para mis adentros la primera vez que escuché la expresión) y no es extraño encontrar gente que vive durante todo el año en Copenhague y posee una casa de verano aquí. Ahora bien, ¿qué tiene de especial esta isla? Si sigues leyendo, te lo cuento.
Ubicación de Bornholm, cerca a la costa suroeste de Suecia. Google maps.
En primer lugar, ojo, pese a depender administrativamente, de la región capital, Bornholm pertenece, en lo sociocultural, a la Dinamarca rural. En este sentido, el día a día es más representativa de la auténtica Dinamarca que lo que ocurre en la cosmopolita Copenhague. Aquí, la gente local, no solo no te hablará en inglés (fuera del ámbito turístico), sino que escucharás que se habla un dialecto del danés, el bornholmés. Esta lengua comparte más del 90% con el danés corriente, pero suena más melódico (quizás, por cercanía, similar al sonido de la lengua sueca) y tiene palabras propias. Lo que significa que, si te trasladas a vivir aquí una temporada, por fuerza aprenderás a hablar danés, al menos el de supervivencia.
A nivel de naturaleza, la de Bornholm es única, cuenta con paisajes que no se pueden ver en cualquier otra parte de Dinamarca. Esto incluye montañas (montañitas, o, mejor dicho, cerros) valles y playas bastante soleadas en verano, que ofrecen actividades, como la escalada en roca o tirolina sobre lago en Opalsøen, difíciles de realizar en otras partes del país. La isla cuenta, además, con récords naturales específicos, como tener la cascada más grande de Dinamarca, Døndalen, o la grieta tectónica más larga (de unos 12 km), que se puede ver con claridad en Ekkodalen. En este artículo se comentan varias de las rutas naturales de Bornholm.
Vista de Hammershus, el castillo en ruinas que preside la costa de Bornholm.
La capital, Rønne, es el primer puerto de entrada a esta isla de 40.000 habitantes que hasta principios de siglo tenía a la pesca como principal actividad económica. Desde entonces, su condición de isla y en cierto modo, ojito derecho de la administración en Copenhague, la ha convertido en banco de pruebas para ciertas políticas estatales en el campo de las energías renovables, sostenibilidad y transición a una sociedad libre de emisiones.
Muchos años atrás, y debido en parte a su ubicación estratégica, Bornholm fue escenario de sucesivas batallas y cambios de poder entre Dinamarca y Suecia, que a través de Arzobispado de Lund gobernó gran parte de la isla. De hecho, Hammershus, el imponente castillo en ruinas que domina la costa noroeste de la isla fue construido por el Arzobispado de Lund, mientras Gamleborg fue construido por los locales en la era vikinga y posteriormente Lilleborg, ya bajo dominio de la corona danesa. Todavía quedan ruinas de todas estas fortalezas, que sin duda merecen la pena visitar si tenéis la ocasión.
Iglesia redonda de Østerlars.
Además de estas construcciones, también fueron testigo de estas eras las iglesias redondas, construidas entre los Siglos XII y XIII. Con una arquitectura característica, fueron empleadas también como refugio, y Bornholm cuenta con 4 de las 7 iglesias redondas que todavía quedan en Dinamarca.
La isla dejó de ser parte de Suecia, tras unos 500 años de toma y daca entre ambos países, en 1658. Dinamarca había cedido la isla al país vecino tras una guerra, pero la población local se rebeló contra las fuerzas suecas que la ocuparon, ejecutando de un disparo al comandante sueco, Johan Printzensköld, en Rønne. Me entretiene imaginarme este momento, como un “¡Esto es Esparta!” a la danesa: Dette er Bornholm!
Piedras marcando el lugar donde los locales acabaron con el último comandante sueco que gobernó Bornholm, símbolo de la resistencia.
Tras este hecho, los isleños presentaron la isla como regalo al Rey Federico III, bajo la condición de que nunca más se volviera a ceder. Desde entonces, la población isleña gozó de un periodo de desarrollo económico gracias a la pesca y la minería, y se ha mantenido libre de invasiones extranjeras hasta hoy en día, con la única excepción de las ocupaciones alemana (1940-1945) y soviética (1945-1946) durante la Segunda Guerra Mundial. Con este panorama, en 1945 las fuerzas soviéticas bombardearon Rønne y Nexø, acabando con la vida de 10 civiles y posteriormente tomando la isla hasta un año después de finalizar la guerra.
Más allá de todo esto, Bornholm es hoy en día un popular destino gracias a su historia y naturaleza, así como su especializada oferta gastronómica y sus talleres de vidrio y cerámica artesanos. Son típicas las casas de ahumados (røgerier), que abundan en toda la isla, y raro es en temporada alta tener una mesa disponible sin reservar con antelación.
Una de las calles que llevan al puerto de Svaneke.
De manera singular, todos los años (a excepción de 2020), se celebra el Folkemødet, lo que traduce a “El encuentro de la gente”, un festival de la democracia donde se encuentran los principales partidos políticos junto con distintas asociaciones y entidades, así como prácticamente cualquiera que se proponga asistir. El fin de este evento, que transcurre a lo largo de unos días en junio, es acercar la política a la ciudadanía y ofrecer un lugar donde se puedan generar debates sanos en un ambiente informal.
La isla soleada, decían…
Bornholm es desconexión de la vida urbana, es pasear por la naturaleza, es bañarse en las playas de Dueodde, callejear por Svaneke y visitar la cervecería local, o tomarse un helado en el pintoresco puertecito de Gudhjem intentando divisar la diminuta Christiansø al este. Y si os queda energía, probad a dar la vuelta en bici a la isla recorriendo los 105 kilómetros de su circunferencia.
En el próximo artículo, os detallaré como es el día a día en esta isla, visto desde los ojos de un extranjero que lleva 9 meses viviendo en ella.
Podéis leer más acerca de esta isla en los siguientes enlaces.
Información general sobre las atracciones y accesos a Bornholm:
¿Conoces cuánta energía se consume en el mundo? ¿Y tu dependencia energética a nivel individual? Si la respuesta es no, y quieres saber más, sigue leyendo. En este artículo vamos a cuantificarla.
En 2018 (último año del que he podido encontrar datos) se consumieron 576 Exajulios de energía primaria en todo el mundo. Más allá del número, y para que lo veamos de manera más clara, podemos argumentar que esta energía equivale a 17,9 Teravatios (TW) de potencia constante, 24 horas al día durante los 365 días de 2018 (al final del artículo se explican las operaciones matemáticas). Contando con que en 2018 el mundo tenía 7,63 mil millones de habitantes, la media mundial de potencia es de 2394 W constantes, por persona y día. Eso equivale, aproximadamente, a tener el horno enchufado a máxima temperatura de forma continua, todo el año. Imaginaos cuantas pizzas pueden salir de ahí.
Para facilitar las cosas, se sabe que una persona adulta que está en muy buena forma física, puede generar aproximadamente 100 W de potencia constante durante 6-8 horas al día, pedaleando en una bicicleta.
Parece que debo incrementar mi ritmo de pedaleo…
Visto así, podemos concluir que cada persona del mundo tenía a su favor 24 de estos ciclistas generando energía de forma continua, durante 24 horas al día y 365 días al año. Siendo más realista, se acercaría a tener 72 ciclistas, pedaleando en 3 turnos de 8 horas los 365 días del año.
Transportarse o cocinar, dos hábitos diarios en los que se consume energía. Getty.
Por supuesto, esta medida de consumo no es homogénea en todo el mundo, en un país como España nos acercamos a un consumo de 4200 W mientras que en países con un PIB mucho más bajo rondan los 500 W, y por ejemplo en los EEUU esta cifra sube a 12000 W por persona.
Y esto, ¿es mucho? Depende de con que se compare, claro, pero sí podemos concluir que estamos en el momento de la historia en el que más energía se consume en el mundo, y además en el que más personas lo habitamos.
Cargar el móvil o ver la televisión también consumen energía. Getty.
Podemos tomar, por ejemplo, datos de 1990 para hacer una sencilla comparación. En 1990 consumimos 342 Exajulios de energía primaria. Extrapolando a la duración de un año, salen 10,84 TW de potencia media equivalente, y teniendo en cuenta la población de aquel año (5,33 mil millones de personas), esto nos da un valor de 2035 W por persona. O sea, un 15% menos que en 2018, por persona, lo que significa que cada año que pasa, nuestras actividades diarias requieren de más energía.
Por ejemplo, una televisión LCD como la que muestro consume 126 W de potencia en funcionamiento, o una tostadora, 700 W. Para terminar con la cuantificación, en este vídeo se puede ver lo que le cuesta a un ciclista pedalear para hacerse una tostada. Hemos de tener en cuenta que nuestro consumo energético medio no solo depende de los electrodomésticos que empleamos, sino de nuestro estilo de vida, en general. Por ejemplo, de factores como cada cuanto viajamos, que tipo de transporte empleamos, como llenamos la cesta de la compra, etcétera.
Lo que resulta evidente, es que ante una época post pico del petróleo, seguir viviendo en un mundo de crecimiento de consumo energético continuo o business as usual puede desembocar en una situación de colapso. Obviamente, este consumo energético guarda una relación directa con las emisiones de CO2, aunque esa es otra parte de esta historia. Es en este momento en el que, más que nunca, deben despertarse las conciencias individuales y colectiva más allá del progreso tecnológico.
Y tú, ¿cuántos ciclistas necesitas?
Cálculos numéricos:
En primer lugar, Exa es un prefijo para unidades de medida que representa 1000000000000000000 ó 1018. Los julios (J) son la unidad de medida de la energía en el sistema internacional.
Los vatios ( W ) son las unidades de potencia en el sistema internacional de medida, y representan energía por unidad de tiempo, o sea, julios por segundo. Tera es un prefijo que representa 1000000000000 ó 1012.
Para pasar de energía (J) a potencia ( W ) durante un año, el cálculo requiere dividir la energía entre 31536000, que son los segundos que hay en un año. Una vez tenemos ese valor, para obtener la potencia media per cápita, dividimos simplemente entre el número de habitantes de ese año.
Bornholm es una isla singular ubicada en el mar báltico, que forma parte de Dinamarca, pese a que el puerto más próximo a la isla es el de Ystad (ciudad del inspector Wallander), en Suecia. Pese a que su temporada alta de turismo coincide con los meses de verano, Bornholm tiene una naturaleza única en toda Dinamarca, que incluye frondosos bosques de robles, formaciones de granito, cascadas, acantilados y hasta un paraje lunar formado a partir de sedimentos de carbón; que los hace especiales en la temporada baja. Es entonces, cuando nos encontramos con menos gente, cuando de verdad el momento idóneo para recorrer senderos inalterados y conectar al máximo con la naturaleza.
Continúa leyendo para conocer 6 rutas naturales de la isla soleada (así es como se conoce a Bornholm en el resto de Dinamarca).
Ekkodalen o ‘El Valle de los ecos’, ubicado en el bosque de Almindingen. Este valle es consecuencia de una rotura tectónica que se prolonga a lo largo de 12 km. Este panorama ha creado unas impresionantes paredes de roca vertical, las más altas llegando a 20 metros junto a la entrada principal. Muy cerca de ella, nos vamos a tomar con la cascada Gedebæks, desde donde podemos subir por las escaleras al bosque de robles en la parte superior, gozar de las vistas o descansar sobre el cómodo musgo. ¡Ah, no olvidéis probar el eco en la zona de rocas verticales! Hvad drikker Møller?! Øller!
“Only echoes answer me”
Valle Døndalen. Situado en la costa este, entre Gudhjem y Tejn, esta zona include la cascada más larga de toda Dinamarca. En este lugar se han dado varios descubrimientos arqueológicos como lugares de sepultura o cremaciones, y desde 1916 acoge distintas especies de árboles del mundo como el alcornoque chino o el mamut de California. Estas especies se identifican de manera sencilla, y cada una tiene una señal que nos explica un poco más sobre la misma. Una vez de vuelta a la entrada principal, podemos cruzar la carretera y comernos un bocadillo mirando al mar; si el cielo está claro se puede ver la isla de Christansø.
La cascada en Døndalen, ¡que fluya!
Bisonskoven(el bosque de los bisontes), en Almindingen. Como su nombre indica, aquí viven varios ejemplares de bisonte europeo. Comenzó en 2012, cuando se eligió Bornholm como uno de los enclaves dentro de un proyecto de preservación de la especie y se transportaron 7 animales a la isla. Pese a que se encuentran en un entorno vallado, pueden moverse en un área de unas 200 hectáreas, y hoy en día son ya 14 ejemplares. Pese a que no son fáciles de encontrar, podemos jugar a rastrearlos, a través de sus huellas y mondongos, aunque lo normal es que cueste dar con ellos. No se trata de un animal hostil, aunque lo recomendado es no salir de los caminos marcados y no acercarse a ellos a menos de 100 metros.
En búsqueda de los bisontes…
Paradisbakkerne(Los cerros del paraíso), cerca de Nexø. Si J.R.R. Tolkien hubiera encontrado la inspiración para sus obras en la isla de Bornholm, sin duda este sería el lugar idóneo para ello. Esta zona, una mezcla en miniatura de bosque, rocas, cerros y valles puede recorrerse por varios senderos marcados en rojos, azul y amarillo. Preparaos para dejar que fluya vuestra imaginación, especialmente al encontrarnos con los nombres de algunos de estos parajes. Heksens dør (la puerta de la bruja) es uno de ellos, una zona con matorrales próxima a un largo cortado de roca vertical. Pero, ¿dónde se esconde la puerta? Puede que sea una losa de roca apilada gentilmente en una de las grietas, o quizás sea metafórica, como un árbol que nace en medio del camino, aislado de todos los demás, como si se tratase de un guardián a otra dimensión. En la zona también encontrareis Rokkestenen (la roca de piedra), probablemente la roca más popular de la isla, ya que esta mole de 35 toneladas se balancea ligeramente. Se dice que varios trols habitan el lugar, así que puede que alguno de ellos la colocara ahí mientras limpiaba el Troldstauerne (la sala de estar de los trols), que de verdad parece un salón desordenado, aunque esto último dependa de los estándares de cada uno.
«Los árboles y las hierbas y todas las cosas que crecen o viven en la región no tienen otro dueño que ellas mismas.»
Hammerknuden, en el extremo más al norte de la isla, justo sobre las icónicas ruinas de Hammershus. Esta zona natural incluye mar, rocas, lagos y cerros y la podemos transitar por varias de sus vías coloradas. Esta área está limitada por el lago Hammersø (el mayor de la isla), y aquí predominan las formaciones rocosas y sus formas están fuerte influenciadas por la actividad humana. Los restos de la minería de granito son evidentes, incluyendo el pintoresco lago Opalsøen, otrora un sitio de excavación que nos da una idea de la magnitud de esta industria que se prolongó hasta principios de los 70. Las ruinas de la Capilla de Salomón (ca. 1300) junto al mar merecen una visita, dichosa la soledad de aquellos que la frecuentaban cuando estaba en su mejor forma.
Probablemente, el paraje más popular de la isla en los meses de verano. En la foto, parcialmente congelado.
Kultippen, muy cerca de la playa en Hasle. Cerramos el artículo con un paisaje natural influenciado por actividades humanas, bello, singular y desolador. Kultippen es un paisaje lunar cuyo origen se remonta a la actividad minera durante la 2a Guerra Mundial. Las provisiones de carbón, mermadas durante la contienda, empujaron a los locales a ampliar las extracciones locales cerca de Hasle. Los residuos de esta extracción se transportaban y volcaban (tip, en danés, de ahí el nombre) en este lugar, creando un paraje que se asemeja a la luna. Probad a tararear ’Space Oddity’ cuando visiteis esta mezcla de escombros, area y mar, para completar la experiencia.
Nieve sobre la luna – ¿alguna vez lo habías visto?
Espero que podáis disfrutar estas y otras de las maravillas que tiene Bornholm en algún momento.
Lund es una pequeña ciudad de unos 100.000 habitantes, ubicada en la región de Escania (suroeste de Suecia), y una de las urbes más antiguas del país, fundada en el 990 por el rey danés Sweyn Forkbeard, ya que en aquella época Escania pertenecía a Dinamarca. Hoy en día es mundialmente conocida por su prestigiosa Universidad que cada año acoge a 40.000 estudiantes de todo el mundo. Está, además, cerca de Malmö y cruzando el puente a Copenhague: muy bien comunicada. En mi caso la visité por primera vez en verano, saliendo desde Malmö con la bicicleta, a unos escasos 20 kilómetros.
El trayecto en bici de Malmö a Lund es precioso. Ojito con la fauna local.
Lund tiene ese ambiente pintoresco de las antiguas ciudades universitarias, llenas de gente joven de todos los rincones del mundo, que de lunes a viernes corretea entre facultades antiguas y los fines de semana llenan los pubs y restaurantes de esa vida universitaria tan boyante que muchos añoran. Más allá del día a día, el hecho de contar con esta institución ha hecho que la ciudad albergue dos grandes entidades europeas para la I+D, el Laboratorio MAX IV de física de aceleradores y la Fuente Europea de Neutrones para la Espalación (ESS, por sus siglas en inglés).
Lund es una ciudad repleta de historia y, lo mejor de todo, es que prácticamente toda ella puede visitarse a pie, callejeando por el centro de la ciudad. Con una visita de un par de días, podemos conocer esta ciudad tan única. Podemos empezar nuestro tour en los jardines universitarios, un poco al norte de la Stortorget (plaza grande), que equivaldría al centro de la ciudad. Esta plaza, presidida por una preciosa fuente, fue diseñada por el arquitecto y académico Helgo Zettervall (1831-1907), para enlazar el principal edificio universitario con la sociedad académica. Si caminamos un poco más hacia el norte por los mismos jardines y tomando Sandgatan, nos encontraremos con otros jardines y probablemente el edificio universitario más popular, la Biblioteca Universitaria, de diseño neogótico abierta en 1907. ¡Ay! Qué ganas de volver a estudiar me entraron cuando la vi por primera vez.
Ahora, cerrando la visita universitaria y de vuelta en el centro, nada nos llamará la atención más que la Catedral de Lund, una abrumadora construcción de la Edad Media cuyas torres alcanzan los 55 metros de altura y junto al edificio principal se encuentra el fórum (un centro para visitantes) y la antigua biblioteca. Sus zonas más antiguas datan del año 1085, y se “acabó” de construir en 1145 aproximadamente. Pongo comillas en la fecha final porque, en esto de construir catedrales, nunca se sabe hasta qué punto se puede dar una por finalizada… Esta catedral, con influencia de la arquitectura italiana de la época y considerada como la mejor representación de arquitectura románica en Escandinavia, ha sufrido varias reformas a lo largo del tiempo, la última, de nuevo por el arquitecto Helgo Zettervall, que rehizo las torres a su gusto y concluyó allá por 1893.
Su interior cuenta con una amplia nave principal y dos laterales, y su planta toma la forma de cruz latina. Merece la pena bajar a la cripta, la parte del edificio que se conserva prácticamente con el mismo estado con el que se construyó en 1123. Antes de partir, debemos examinar el reloj astronómico, una auténtica obra de arte en la que se pueden calcular las fechas y festividades religiosas del periodo 1923-2123. Sí, dentro de 98 años habrá que cambiarla, cubriremos ese evento con otro artículo.
Ahora podemos caminar al este, y dirigirnos al jardín botánico. En esta zona del mundo, con un clima tan frío, el jardín botánico aparece como una suerte de oasis, lleva funcionando desde 1690 aunque cambió de ubicación en 1860 (en su primera fase estaba más próximo al principal edificio universitario. En él, podemos visitar nueve zonas climáticas a través de 7000 especies que incluyen varios invernaderos. Estupendo sitio para relejarse, leer o hacer un picnic en los días soleados de verano.
Al Noroeste del centro se encuentra otro impresionante templo religioso, la iglesia de todos los santos, que tiene ese nombre debido a que fue inaugurada el 1 de noviembre de 1891. Esta iglesia es de estilo neogótico y fue diseñada como no, por Helgo Zettervall, hay que ver la de frentes que tenía abiertos este hombre. De nuevo, el edificio cuenta con 3 naves, una principal y dos laterales, y pese a que su arquitectura puede resultar menos impresionante que la de la Catedral, su interior es algo más luminoso y atractivo.
Para ir cerrando nuestro paseo, podemos acercarnos de nuevo a la plaza grande y recorrer sus calles adyacentes, que – en épocas previas a la pandemia – cuentan con coloridos negocios y cafeterías donde podemos desayunar el típico Semla, un bollito de cardamomo relleno de crema de almendra y nata. ¡Ah! Recordad visitar el Saluhallen, mercado central donde podéis probar productos frescos y artesanales.
Hay rincones como este, donde parece que se ha parado el tiempo.
Finalmente, Lund también cuenta con varios museos y centros de visitantes. Por conocer más sobre el lugar que estamos visitando, recomiendo visitar dos: el Museo de Historia y el de Cultura. El primero, que forma parte de la Universidad, incluye una enorme colección arqueológica, donde podemos encontrar utensilios pertenecientes a las Edades de Piedra, Bronce y Hierro hallados en la zona.
El segundo, Kulturen, es un tour al aire libre que incluye edificios históricos que pueden visitarse. El museo surgió como consecuencia del movimiento en defensa de la vida rural, ya que a finales del siglo XIX hubo migraciones hacia las ciudades, y una parte de la sociedad temía que las tradiciones del campo pudieran perderse. El tour incluye casas de distintas épocas y estilos, entre ellas podremos pasear sobre antiguas calles empedradas y toparnos con piedras rúnicas.
Espero que la disfrutéis, y si ya habéis estado y recomendáis algún otro sitio, ¡no os olvidéis de dejar un comentario!
Hace unos días alguien trajo a un evento al que acudí en Escania una lata de Surströmming, un pescado fermentado típico en Suecia que aparentemente desprende un olor tremendo al abrirlo. Este hecho ha provocado decenas de vídeos y retos en medios como en “El Hormiguero”, donde alguien abre una de estas latas e intentan pegarle un bocado a este producto entre gritos de angustia, náuseas y salidas de cámara. Una parte de mí sospechaba que este tipo de vídeos no eran otra cosa que obvio clickbait.
Me negué a pensar que esto era así tal cual, y nos empezamos a preguntar por qué alguien podía comerse este plato. Primero de todo y aunque parece obvio, he de decir que el Surströmming es un ALIMENTO, se produce para ser ingerido. No he contactado a fabricantes, pero dudo bastante que su intención sea crear un producto para que una legión de gente poco informada se dedique a abrir las latas y desechar buena parte de su contenido mientras se graba y lo sube a la red.
De esta forma, me propuse investigar quien, cuando y como se ingiere este alimento, por supuesto, con la idea de llegar hasta el fondo de lo que me parecía un falso mito y comérmelo como Dios manda. El anfitrión de la casa en la que estaba me invitó a llevármelo, ya que él no lo iba a echar en falta en absoluto.
Al parecer, el Surströmming, es arenque fermentado primeramente en barriles un par de meses, y luego enlatado, donde continua su fermentación durante al menos otros seis. Durante este proceso, se desprenden ciertos gases como dióxido de carbono o ácido sulfídrico (que le da el olor), y pueden hacer que la lata se hinche.
Navegando un poco por la red, me encuentro con que el producto sí desprende un profundo hedor al abrirlo a causa de estos gases, eso sí, no corresponde al pescado (no está podrido, sino fermentado), y para mitigar que se expanda conviene abrir la lata bajo el agua y al aire libre. Eso sí, le conté lo que iba a hacer a mi casera, una encantadora y fuerte mujer de campo danesa, cercana a los 70 años, y su respuesta fue: “Are you crazy?”. He de reconocer que ahí me entro un poco de canguelo. En fin, me armo de valor, cuento hasta diez, y vamos a por ello. En este vídeo teneis la prueba.
Puedo confirmar que el olor es muy fuerte sí, huele a desagüe, a huevos podridos, a pedo de zombi, a tu peor pesadilla. Ahora, el pescado se ha de trocear en pequeñas porciones antes de comerlo, y ayuda que lo dejemos aireándose unos 20 minutos, además de aclararlo con agua. Esto es algo que a muchos youtubers se les pasa por alto. Luego, casi nadie se lo come tal cual. El Surströmming suele combinarse con patatas hervidas, alguna verdura como cebolla o tomate, hierbas como el perejil, un ¿pan? típico que viene en láminas, “Tunnbröd” y crema agria.
El cuerpo del delito.
Así, después de abrir la lata, coloqué los arenques sobre una tabla de madera para airearlos, al mismo tiempo preparé tomate en láminas, aguacate, mozzarella, cebolla, perejil, remolaude (o salsa danesa), mantequilla y pan.
El resto de ingredientes, sin duda ayudan a maquillar el sabor a sal.
Para este último, empleé pan casero con poca levadura (el tono amarillento es porque a para esta hogaza usé un poco de cúrcuma) ya que no encontré Tunnbröd en Bornholm, donde vivo actualmente, y con el tema de la pandemia, hornear pan ha sido una de las tendencias del año.
Preparé entonces láminas de pan con varios de estos ingredientes, así como un vasito de vino tinto (uno nunca renegará de sus raíces) y aquavit de Bornholm. Se recomienda no mezclarlo con cerveza, porque tanto gas te puede sentar como un tiro y te toque irte de vareta, con la tía Enriqueta, montada en bicicleta. El resultado final es este:
Sandwichito de Surtrömming, «uuuuhm, que delicia»
Así, el Surströmming propiamente preparado no sabe a lo que huele cuando abres la lata. A lo que me ha sabido es a salmuera. De verdad, tiene un sabor extremadamente salado por su cuenta. Con todo lo que lleva el pan, bueno, no está mal. Ni se acerca en absoluto a mi plato escandinavo favorito, también he probado otros pescados típicos como el arenque danés o la caballa ahumada y me han parecido muchísimo mejores en cuanto a sabor. Sin embargo, ¡había que comprobar el mito del Surströmming!
En fin, se me escapa como este plato tiene adeptos locales. Está especialmente salado y su sabor me ha repetido prácticamente durante toda la tarde, aunque vaya, en cuanto a gustos no hay nada escrito. Por otra parte, huele mal al abrirlo incluso bajo el agua, pero tanto como para sentir nauseas o salir corriendo no, todo eso es, siempre bajo mi parecer, una exageración para ganar ´me gustas´ o que se hable de tu vídeo. Así que, los vídeos de “Surströmming Challenge” son eso, puro teatro.
Vista del CBD desde lo alto del Shrine of Remeberance.
Melbourne, capital del estado de Victoria, es la segunda ciudad más poblada de Australia y una referente mundial en arte y cultura urbanas. Si os movéis por el centro, se puede llegar a cualquier monumento a pie, aunque el tranvía, dentro del distrito central (CBD, central business district), es gratis, por lo que esta es una estupenda opción. Existe además una ruta en tranvía clásico que da una vuelta recorriendo los sitios más emblemáticos del centro, altamente recomendable. Podéis consultar ese recorrido aquí.
El centro de Melbourne está perfectamente definido por la cuadrícula que forman las calles LaTrobe, Spring, Flinders y Spencer. Es una zona con multitud de negocios, tiendas, varios museos, bibliotecas y restaurantes, entre otros. Destacan las llamativas obras de arte urbano, especialmente en la parte sureste. La calle dedicada a AC/DC, un ejemplo de ello. El videoclip de su tema “Its a long way to the top”, está grabado en el centro de esta ciudad (especialmente en Swanston Street).
Arte urbano en AC/DC lane.
La primera parada podemos hacerla en el Queen Victoria Market, un pelín al Norte del CBD. En este colorido mercado podemos encontrar de todo: fruta, verdura, ropa, bebida, productos de artesanía, comida para llevar, juguetes, etcétera. Es uno de los pocos sitios en Melbourne en los que se puede encontrar, en la parte de alimentación, carne de cocodrilo de Queensland o de canguro, para los más curiosos y atrevidos. Es una agradable mezcla de colores, olores y acentos que tan bien representa parte de la actual Australia: hay puestos regentados por aborígenes, hispanos, italianos, chipriotas o asiáticos, entre otros. En ocasiones (en 2016 era los miércoles por la tarde), el mercado de transforma en un evento de gastronomía con numerosos puestos (streetfood market). Definitivamente merece la pena pasar un rato por aquí.
Uno de los accesos al Queen Victoria Market.
Más adelante, caminando hacia el centro, nos detendremos en la Biblioteca Estatal (Victoria State Library), un antiguo edificio del Siglo XIX al que se puede entrar gratis. Cuenta con manuscritos, más de dos millones de libros, una sala de lectura espectacular y varias exposiciones, enfocadas especialmente en la historia y orígenes de la ciudad, otras itinerantes, sobre temas de ciencia y actualidad.
Fachada principal de la Biblioteca Estatal.
Si seguimos al sur, nos encontraremos en un mismo punto con Flinders St Station, la Catedral de San Pablo (St Paul’s Cathedral) y Federation Square. Aquí podremos detenernos para explorar la preciosa estación con su imponente bóveda y colores llamativos, lugar de encuentro de muchos melburnianos, entrar en la Catedral anglicana de estilo gótico de finales del S. XIX o sentarnos a tomar un helado en la plaza y mirar hacia los jardines al sur, más allá del rio Yarra. Encontramos aquí, además, el centro australiano de la imagen en movimiento, un lugar donde se exhiben exposiciones de cine, cultura digital y arte, con zonas de juegos interactivos para los más jóvenes. Sin ser imprescindible, es bastante ameno, especialmente si os gusta el cine. Cuando lo visitamos encontramos el característico coche de Mad Max o una auténtica estatuilla de los Oscar, el que ganó Cate Blanchett por su trabajo en “El Aviador”.
Un poco más al sur, pasearemos por el Jardín Botánico (Royal Botanical Gardens), donde existe una colección de más de 50.000 plantas, zonas con lagos, arbustos, bosque, una recreación de un volcán y animales salvajes (en especial, zarigüeyas y aves), entre otros. Es el lugar ideal para juntarse con amigos y disfrutar de una barbacoa, por ejemplo.
Junto a los jardines se encuentra el Santuario de la Memoria (Shrine of Remembrance), un sobrio y grandioso monumento erigido para honrar la memoria de los soldados australianos y neozelandeses caídos durante las Guerras Mundiales. Dentro de lo emocionante de su visita, tanto la vista panorámica desde su parte superior, como la piedra de la Memoria, situada en su interior, son espectaculares. Destaca el hecho que este santuario se diseñó de forma que un rayo de sol iluminara la palabra “Love” sobre esta piedra, cada 11 de noviembre a las 11 de la mañana, coincidiendo con el momento de firma del armisticio en 1918. El museo, una delicia para los aficionados a la historia militar.
Un soleado día en el Shrine of Remeberance.
Otra visita obligatoria, para conocer un poco mejor la historia del estado de Victoria, como de la ciudad (y de Australia, en general), es el Museo de Melbourne y el Royal Exhibition Building, ubicados uno al lado del otro. El primero contiene una colección permanente de fauna, flora, historia natural y arte y cultura aborígenes muy enriquecedora y didáctica. El segundo es un pabellón construido en 1879-1880 para eventos y colecciones itinerantes, de un ostentoso estilo arquitectónico (mezcla de varios) que muestra la importancia que se le dio durante su construcción para convertirlo en un lugar de encuentro internacional.
Una parada cercana es el Parlamento de Victoria, junto al parque Fitzroy. Funciona como sistema bicameral, con 40 miembros en la cámara alta y 88 en la baja. Esta institución sigue el modelo del Parlamento Británico, y el Gobernador Estatal ejerce de representante último de la Corona. Se pueden realizar visitas guidas previa reserva.
Fachada y jardines principales del Royal Exhibition Building.
Finalmente, un monumento muy interesante, más teniendo en cuenta el contexto histórico la Australia colonial, es la vieja prisión, Old Melbourne Gaol. Ubicado en la calle Russell, junto a los juzgados, la prisión estuvo operativa entre 1842 y 1929. Se volvió a emplear puntualmente durante la Segunda Guerra Mundial y actualmente funciona como museo. Aparte de poder visitar las cámaras principales y los distintos tipos de celda, se expone información y objetos relacionados con la vida en la prisión. Es aquí donde se ahorcó al proscrito Ned Kelly, un controvertido delincuente, para unos una especie de Robin Hood austral, y para otros un despiadado asesino. Existe muchísima información al respecto, tanto aquí como en la biblioteca estatal, donde podemos contemplar su auténtica y característica armadura casera.
En cuanto a la gastronomía, Australia es una mezcla de cocinas Europea, Asiática y Africana, entre otras. Es un reflejo de su población y de la globalización de esta época. En el centro, podemos encontrar establecimientos de muchísimos tipos: italianos, españoles, vietnamitas, japoneses, turcos, hare krishna, etcétera. Si queremos encontrar un toque más contemporáneo y cocina fusión, podemos visitar Fitzroy, el barrio más hípster de la ciudad, que ofrece una enorme cantidad de posibilidades. Recomiendo personalmente Trippy Taco’s, restaurante de comida rápida mexicana-vegetariana, muy popular entre los jóvenes.
Es poco probable que Ned Kelly tuviera semejante salero para bailar con la armadura puesta. Old Melbourne Gaol.
P.D.: Gracias a Andrés, Feña, Coti, Tami, Isma, Andy, Sal, Anna, Emilia, Alexa, Lee Ann, Sharni y el resto de los muchachos por hacer de nuestra experiencia australiana algo inolvidable.
La capital de Austria es una de las ciudades más impresionantes de Europa. Al este del país y bañada por el río Danubio, cuenta con más de 20 palacios, cuya espectacular arquitectura invita al romanticismo. La visitamos poca antes de Navidad, aquí os contamos como disfrutarla al máximo en una visita exprés.
El centro de la ciudad, capital musical y artística durante el S. XIX, se encuentra entre los barrios de Landstraße y Neubau al sur, y Alsergrund y Leopoldstadt al norte, y podemos visitarla bien en unos 3 días, quizá se necesite alguno más si se quieren visitar a fondo varios palacios. Pese al frío, la visitamos en diciembre, es una gran opción, ya que las calles se llenan de decoración navideña, puestos de artesanía y mercados de comida típica, donde fácilmente nos entretendremos varias horas y entraremos en calor con un buen vaso de glühwein (vino caliente), o chocolate.
A continuación, os indico los esenciales si tenéis la oportunidad de visitarla durante unos días:
Musikvehrein: Inaugurado en 1870 por el Emperador Franz Joseph, es el salón de conciertos por excelencia, hogar de la orquesta filarmónica de Viena y donde se celebra el conocidísimo concierto de año nuevo. Se puede visitar tanto como museo (visita guiada, muy recomendable) por las mañanas, como para asistir a conciertos y ensayos por la tarde noche. Si tenemos poco tiempo y tenemos un presupuesto ajustado, se puede acudir por la mañana a las oficinas y pedir una entrada barata para la función de esa misma noche, de pie. Nosotros aprovechamos la visita por la mañana para comprar entradas para la función de la tarde.
Stephansdom o Catedral de San Esteban. Espectacular, situada en el centro de la ciudad (Stephansplatz), de estilo románico tardío con añadidos góticos, tiene 3 naves enormes, se puede subir al mirador desde fuera y tener una vista a 360o sobre toda la ciudad. Es una visita obligatoria. Podéis visitarla a media mañana, y luego comer en Reinthaler’s Beisl, un restaurante vienés típico con comida riquísima a unos pocos metros del monumento. Ojo, cuando lo visitamos, no aceptaban pago con tarjeta.
Vistas al centro desde el mirador de la catedral.
Konzerthaus: otro salón de conciertos, inaugurado en 1913, hogar de la sinfonía de Viena y la academia de canto o coro, entre otros. El escenario es más grande que el Musikvehrein, ya que también hacen obras de teatro, espectáculos de danza, etc. Queda muy cerca de esta última, además.
Plaza de ayuntamiento oRathausplatz: Una de las principales plazas de Viena. El ayuntamiento (se puede visitar, aunque no todos los días de la semana, conviene que lo miréis con antelación) es un edificio precioso que preside la plaza, donde habitualmente hay exposiciones, eventos, algún mercado, etcétera.
Palacio de Hofburg: Es un complejo inmenso lleno de palacios y jardines, incluyendo varios museos como el de la emperatriz Sissi, el de historia de la escritura, el museo de los globos terráqueos (visitarlo fue una grata sorpresa), el de la lengua esperanto (muy curioso), etc. Se ubica en el o barrio de los museos, allí también está la biblioteca nacional, de visita obligatoria, entrando por Heidenplatz. Hay varios tipos de entradas combinadas, según las zonas que quieras visitar. Por la parte de detrás, podéis pasear por la extensa plaza de los héroes. Está llena de obras antiguas, mapas, esculturas…Podéis pasar fácilmente un día en esta zona y no aburriros.
Fachada del Palacio de Hofburg mirando a Michaelerplatz.
Parque atracciones Prater: es el parque de atracciones más antiguo del mundo, ya que abrió sus puertas en 1766. Está algo fuera del centro, pero si estáis varios días merece la pena. Os volveréis a encontrar con vuestra infancia si decidís subir a la preciosa noria infantil. Esta se hizo mundialmente famosa gracias a la escena del final de “El tercer hombre”, preciosa película post-2ª Guerra Mundial que transcurre en Viena. Muy recomendable verla antes de emprender el viaje, para empaparos del ambiente Vienés de la primera mitad del siglo pasado. Y aquí su principal tema, que seguro os sonará.
Palacio Beldevere: Es un palacio imperial barroco del S. XVIII que funciona también como galería de arte, el museo Beldevere. Patrimonio Mundial por la UNESCO, cuenta con unos jardines espectaculares en la parte trasera, pasearlos es una delicia. Es recomendable comprar la entrada con antelación (al menos en tiempos pre-COVID). Podéis ir por la mañana, y al salir comer en Salm Bräu, un restaurante/cervecera con comida típica buenísima, que consiste en su mayoría de guisos de carne y verduras. Fabrican su propia cerveza, pudiéndose ver los tanques en la planta principal.
Restaurante extra: Figlmüller. Es un sitio típico – algo más turístico que los otros dos – conocido por sus enormes schnitzels (yo me pediría uno para dos, y luego otra cosa, son bastante grandes). Tienes dos restaurantes por el centro, a 10 minutos caminando uno del otro.
Finalmente, Viena es callejear, caminar por el centro, encontrarte una plaza maravillosa y sentarte a tomar un café caliente, o salir un poco del centro y visitar el carismático barrio de Landstraße con su original y multicolor fachada, entre otros.
Espero que os haya gustado y disfrutéis de Viena si tenéis la oportunidad de visitarla.
«Viaja pronto y de manera frecuente. Vive en el extranjero, si tienes la oportunidad. Comprende otras culturas además de la propia. Conforme tu entendimiento de estas culturas aumente, lo hará el tuyo propio y el de tu propia cultura, y crecerá exponencialmente.«
Tom Freston
Calle Magstræde, Copenhague. Getty Images.
En la anterior entrega, se trataron algunos aspectos de la sociedad danesa como el estado de bienestar y los impuestos, el coste de la vida y el cuidado del medioambiente. En esta entrega, se explorará el carácter de la ciudadanía, tanto individual como colectivamente, a través de los aspectos que se enumeran a continuación.
1.Cultura de trabajo: jerarquía plana, informalidad y ley de Jante. Dinamarca cuenta con una cultura de trabajo informal.En este país no existe la jerarquía piramidal, como en la mayoría de países. Aquí funciona la jerarquía horizontal, es decir, en cualquier organización, todo el mundo es accesible, no es necesario seguir el camino trabajador-responsable-jefe de departamento, y a nadie con un puesto de poder se le caen los anillos por hacer algo que en otras culturas estaría por debajo de su rol.
Estructura piramidal frente estructura plana u horizontal.
Uno de los primeros días del curso universitario, me topé con una persona en el vestíbulo del edificio principal: yo andaba buscando una cafetería y el hombre en cuestión me acompañó unos metros, y sonriendo me señaló donde podía llegar a ella, amigablemente. Solo fue hasta mes y medio después, cuando caí en la cuenta de que aquel hombre era Martin, el director del Campus. Precisamente fue él quien se interesó por las ideas de los alumnos, cuando se nos presentó una jornada para plantear ideas verdes que se podían llevar a cabo en el campus (algunas se llevaron a cabo, como comenté en la anterior entrada). Además, la relación profesorado-alumnado es más adulta, profesional o de confianza. Aún recuerdo, durante mi época en la Universidad Politécnica de Valencia, como un profesor de matemáticas de la escuela de industriales se jactaba en clase, soltando perlas como que el campo necesitaba trabajadores, y que varios de nosotros debíamos dejar de estudiar, y buscar un trabajo en el campo, ya que era imposible que todos fuéramos a acabar la carrera. Aquí, ese tipo de profesor tendría que cambiar su estilo, o quedarse sin trabajo. En definitiva, las ideas de los estudiantes o trabajadores se tienen en cuenta, a cualquier nivel.
Ello crea un ambiente de trabajo/estudio informal, aunque ello no implica malos hábitos. Se puede ser informal y trabajar eficientemente, y en Dinamarca encontramos los mejores ejemplos de ello. Es común, acudir a una reunión de trabajo, y no poder distinguir inicialmente al jefe del resto de asistentes: su actitud y vestimenta es similar, aunque tengan distintos roles en la organización.
La “Ley de Jante” o Janteloven en danés, tiene una gran influencia sobre esta forma de vida. Este código de conducta no formal fue redactado por el autor danés/noruego Axel Sandemose, y describe el ambiente sociolaboral habitual en los países escandinavos. Esta ley cuenta con 10 “mandamientos”, que básicamente establecen que nadie es especial, mejor, o más valioso que cualquier otra persona por que sí. De ella se pueden extraer valores carentes en muchas otras sociedades como la humildad, la confianza, la importancia de lo común o que cualquiera puede aportar ideas sobre cualquier cuestión, sin estar por encima – o por debajo – de nadie. A mi entender, es todo lo contrario al individualismo, dando más valor a lo colectivo. Es una forma de evitar la expresión que muchos de nosotros habremos exclamado (o al menos, pensado, sobre todo si tienes experiencia en el sector servicios) de “Pero ¿quién se ha creído que es?” tras ver una actitud prepotente o maleducada de otra persona. En el día a día, y por poner otro ejemplo, ello hace que la atención al cliente sea mínima; en muchas cafeterías o bares bien puedes estar sentado 20 minutos, que nadie vendrá a tomar nota: el cliente es quien se acerca a la barra y pide lo que desea.
Como comentario final, veo estas características representadas en la Familia Real Danesa, especialmente a través de la Reina Margarita. Su estilo, informal para una reina, humaniza y acerca esta institución a la ciudadanía, importante en este tipo de instituciones en el Siglo en el que estamos, donde su practicidad está en duda desde un punto de vista ético. En ocasiones se publican vídeos entretenidos, como este, donde aparece realizando manualidades artísticas, una de sus aficiones, como haría cualquier abuela algo creativa. No es de extrañar que en el panorama político danés apenas hay partidos políticos abiertamente republicanos, y que, por ejemplo, un grupo de radicales se dedique a quemar una foto de la Reina en una manifestación es algo impensable.
2. La felicidad y el término hygge ¿De qué se trata exactamente? Dinamarca suele estar entre los tres primeros países del mundo en felicidad de la población. Este hecho guarda una gran relación con el término hygge, (pronunciado en danés, suena a “jugue”), que no tiene una traducción directa. Hygge describe un ambiente, unas sensaciones o un estado mental, más que una actividad concreta. Es el gozo que sentimos, cuando disfrutamos de las pequeñas cosas, y las compartimos con nuestros amigos o familia, y algo que Dinamarca ha tomado como bandera. Quizá guarde relación con la Ley de Jante, en lo que no se trata de un momento grandioso, sino un estado de ánimo que podemos experimentar casi diariamente, como forma incluso de dar gracias a la vida y los pequeños placeres que nos brinda. ¿Se requieren acaso muchas más cosas para ser felices?
Hygge puede ser una comida familiar, o una cena (también sus preparativos) con los amigos de toda la vida, quizás con algo de música y unos juegos de mesa para más tarde. Hygge bien puede ser el momento en que me encuentro ahora mismo, en el que tras un largo y frío de un día de cuarentena, me encuentro tomando un poco de vino caliente y escuchando música relajante.
¿Suena algo exagerado? Como español, sí. Hygge podría ser tomarme una cerveza fresquita y unos cacahuetes con los colegas, en la playa de mi pueblo; pero en Dinamarca tiene un significado mucho más profundo. La jornada laboral danesa, especialmente durante los meses de invierno, transcurre de forma que, tanto al llegar al puesto de trabajo como al salir del mismo, es de noche, por lo que su tiempo libre durante estos meses suele ser dentro de casa. En este país, se le da mucha importancia al tiempo personal, más allá del trabajo, es algo primordial para su vida. Adicionalmente, parte de la ley de Jante le da valor a lo común, más allá del confort individual. Por ello, un rato relajado, con ropa cómoda, buena compañía y una copa de vino, por ejemplo, cobra especial importancia. Es un placer al alcance de todos.
El típico hygge: ropa cómoda, compañía y una bebida caliente. New Yorker.
3.El carácter danés: inicialmente distantes, prácticos, honestos, familiares. El carácter danés es consecuencia de varios factores, entre los que destacan las normas sociales (que forman parte de la cultura) y el clima, que inamoviblemente forja un carácter más disciplinado y práctico.
En cuanto al carácter personal, inicialmente, son más distantes, y no propensos a inmiscuirse en temas personales al principio de una amistad. Sin embargo, tras esa coraza la mayoría de los daneses son accesibles, amables, honestos y nada superficiales. Quizás he tenido que tomar la iniciativa en el contacto inicial, pero tras ello estoy descubriendo personas estupendas que espero guardar entre mis buenas amistades por muchos años.
Una vez tienes ese grado de amistad, son bastante abiertos y honestos, expresando sus opiniones tal y como las piensan. Por motivos tanto educativos, como culturales o de crianza (por ejemplo, las mencionadas normas de Jante), están acostumbrados a dialogar abiertamente y expresar sus ideas, sin tabúes y habitualmente con respeto y ganas de escuchar las opiniones de los demás. No son muy aficionados a las conversaciones sobre temas banales, están concienciados con los temas globales y son bastante viajeros.
Definitivamente, esto les hace más directos. No es habitual que tenga que pensar ¿Por dónde cojea esta persona?, como sí ocurre en otras culturas, esta gente suele ir de cara. Esta forma de ser también tiene sus particularidades en el ámbito de la pareja. Por norma general, los encuentros íntimos con otra persona son de dos tipos: o bien un encuentro puntual, y si te he visto no me acuerdo, o bien tienes una pareja estable, llamémoslo novio/a, esposo/a o compañero/a, lo que ellos llaman min kærest/e (mi querida/o). Hay menos terreno para las situaciones intermedias. Es curioso también, como a los chicos locales no les gusta bailar. En fin, alguna ventaja deberíamos tener los latinos bailongos frente a los descendientes de Thor.
A nivel global, esta forma de ser, junto con la relación ciudadanía-Estado descrita en la primera entrada, hace que sea un país seguro y transparente: cuesta encontrar casos de corrupción política, y esto se refleja en el resto de la sociedad. No es de extrañar, que en un experimento sociológico donde se dejaron a la vista 12 carteras aparentemente perdidas en distintas ciudades, Helsinki fuera la ciudad donde más cartera fueron devueltas. Se trata de algo común en Escandinavia. Dejarme ropa en el vestuario, a la vista, y que a los dos días continúe allí o como los padres y madres dejan sus carritos con bebés fuera de la tienda en la que paran a comprar, son otros ejemplos de esta honestidad y confianza.
Arenero para niños, con juguetes de arena que nadie se lleva después a casa. No pertenecen a nadie, pero son de todos. Copenhague.
Ojo, no es oro todo lo que reluce y hace pocos días fui testigo de una persecución a coche y a pie de dos individuos por el centro de Copenhague. Existen barrios, como Christiania, Nørrebro o Albertslund, con reciente actividad criminal relacionada con las drogas y bandas callejeras, que son inseguros de noche. Las muertes por arma de fuego son de 1,47 por 100.000 habitantes, mientras en España son de 0,62. Con todo, siguen siendo números bajos si los comparamos por ejemplo como EE. UU. u otros del Este de Europa.
Teniendo todos estos aspectos en cuenta, Dinamarca me parece un país estupendo para vivir, siempre que el clima no te suponga lo más importante. El invierno escandinavo es duro, y sin duda que tiene influencia sobre el comportamiento. El clima extremo curte el carácter de las personas, e incluso te hace más resiliente frente a situaciones adversas, como la actual. Estando más acostumbrados a pasar tiempo dentro de casa, una cuarentena desgasta menos en lo emocional a los daneses que a españoles, franceses o italianos, que damos por sentado poder salir fuera de casa en cualquier día del año.
Por ejemplo, el pasado 6 de abril, la Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, anunciaba que todos los grandes eventos (conciertos, festivales) quedaban anulados hasta el 31 de agosto, sin que haya habido quejas o protestas significativas. Es difícil pensar que nuestro actual Presidente anuncie algo similar (aunque vaya a pasar) con tanta antelación, imagino que habría sonadas quejas desde ciertas partes de la sociedad, a las que les gusta mucho la fiesta.
Obviamente, echo de menos España, los domingos de paella con la abuela y el sobrino, y el resto de las generaciones que estamos en medio. El estilo de vida español es más “pasional” a mi parecer, pero eso conlleva ser también, más desorden, radicalidad y ser difíciles de gestionar. Me emociona infinitamente la España de los aplausos, la del Agapimú de Ana Belén y Ojete Calor, o la del himno radiofónico facciamo finta che tutto va ben, y veo difícil que una congregación vecinal tan entrañable ocurra en Dinamarca: no es un gesto práctico, y existe una confianza social continua, que no precisa de estos reconocimientos.
El estilo de vida español es, indudablemente más divertido, pero si tienes ciertas inquietudes profesionales técnicas, como es mi caso, España no es el lugar adecuado para pasar los mejores años de la carrera profesional. A esto se suma la división y polarización que sufre nuestra sociedad, y la clase política actual, cuya calidad humana es la más baja de nuestra historia democrática, que poco hace por ponerle solución. Entiendo que es imposible tener un país divertido, soleado y pasional; que al mismo tiempo sea eficiente, práctico, y esté bien gestionado. Nada es perfecto.
Espero que te haya entretenido. Si tienes cualquier opinión, te invito a que la expreses en la sección de comentarios. Gracias por leerme.
Para saber más:
Charla de Malene Rydahl, autora de varios libros sobre el modelo danés (vídeo en inglés, subtítulos disponibles en español):