Navidad en Dinamarca

La Navidad, como a finales de cada año, se encuentra a la vuelta de la esquina, y en Dinamarca no podía ser menos. En estas fechas, las calles y hogares se iluminan con velas y luces, creando un ambiente bastante acogedor, especialmente si tenemos en cuenta que en Diciembre anochece cerca de las 4 de la tarde. ¿Cómo son las Navidades en Dinamarca? Te lo cuento a continuación.

Historia y tradiciones

Tratándose de un estado confesional en el que la religión oficial es el cristianismo de tipo protestante luterano, Dinamarca tiene ciertas tradiciones navideñas que hacen de estas festividades algo distintas a las de otros países occidentales.

A diferencia de las celebraciones en países católicos, la Navidad danesa tiene un enfoque particular en la Nochebuena, el 24 de diciembre. Dadas sus raíces Luteranas, muchas familias danesas celebran la Nochebuena asistiendo a misas. La costumbre de intercambiar regalos se lleva a cabo también en la víspera, marcando un contraste con la tradición católica de hacerlo en la mañana del 25 de diciembre.

El parque Tivoli, en Copenhague, vestido para la Navidad.

Durante esta noche, es bastante común reunirse en familia bajo el árbol navideño para cantar villancicos y bailar a su alrededor, previo al intercambio de regalos. Ojo, que en esta zona del mundo, es bastante habitual que el árbol sea un abeto, de los de verdad.

Son muy típicos también los mercados de Navidad, con sus características casetas de madera, en la mayoría de las ciudades. Estos mercados están repletos de puestos de comida típica (desde longanizas hasta almendras, castañas o manzanas caramelizadas), regalos y productos de artesanía.

Mercado Navideño en el centro de Copenhague.

En cuanto a la historia más moderna, fue tras la Primera Guerra Mundial cuando elementos como Papá Noel se incluyeron en la narrativa escandinava, influenciada por Reino Unido y los EE UU. El calendario de adviento, ya totalmente asentado en esta cultura, fue ‘importado’ de Alemania a partir de 1930. En Dinamarca se conoce como julekalender y está presente en distintas formas y promociones. Enfocado principalmente al público infantil, con él se cuentan los días que quedan hasta la Nochebuena. Existe, por ejemplo, un formato televisivo (el tv-julekalender) en el que cada día se programa un pequeño capítulo (curiosamente, de 24 ó 25 minutos de duración) hasta ese día. Esta práctica lleva ocurriendo en la televisión danesa desde 1960 y las ediciones más recientes (desde 2017) se centran en las aventuras de Tinka, una joven élfa con poderes mágicos.

La presencia del gløgg (vino caliente especiado con almendras, canela, naranja y pasas), llegó también como influencia extranjera, en este caso proveniente de Suecia. Con esta bebida pasamos a la siguiente sección.

Comida típica en Navidad

En estas fechas, no existe un menú particularmente típico (suelen ser platos que podemos encontrar durante todo el año). Eso sí, los platos en estas fechas son eminentemente cárnicos, principalmente cerdo y pato asados (este último quizás, algo menos común el resto del año), combinados con patatas caramelizadas, repollo, salsa y otros acompañamientos.

Lo que sí existen son platos dulces, exclusivos de esta época del año: klejner, æbleskiver, brunkager y ris à l’amande. Las primeras son una especie de galletas, y es uno de los platos más longevos de Dinamarca. Sus orígenes se remontan a la Edad Media. Son de pequeñas masas de harina con forma de lazo, que se fríen (originalmente, en manteca de cerdo) hasta quedar doradas y crujientes.

Las æbleskiver son unos bollitos con forma totalmente esférica, menos crujientes y mucho más esponjosos que las kjerner. Æbleskiver traduce literalmente a «rodajas de manzana», ya que originalmente dentro de la masa nos encontrábamos con una, aunque hoy en día lo normal es que no haya. Están compuestas de harina, mantequilla, crema, huevos y azúcar; y para prepararla se emplea un sartén con esa misma forma (normalmente tiene 7 formas semiesféricas), que es muy difícil de encontrar fuera de Dinamarca. El origen de las æbleskiver es desconocido, aunque las primeras sartenes con esas concavidades se remontan al S. XVII. Hoy en día se sirven acompañadas de mermelada y azúcar glas en polvo.

Las brunkager son galletas de almendra y gengibre, consumidas exclusivamente durante esta época. Su textura y preparación es bastante similar a las que se consumen en muchos otros países, aunque en el caso danés las galletas suelen ser totalmente redondas y no llevan capa de glaseado.

El ris à l’amande es, sin duda, el postre por excelencia de estas fechas, presente en los hogares daneses desde principios del siglo pasado. Se trata de arroz con crema (es algo más espeso que el arroz con leche), especiado con canela y almendras troceadas, y viene acompañado de mermelada de cereza. Es típico servirlo en nochebuena, y en la cacerola se introduce una sola almendra entera, sin trocear, para que aparezca en una ración al azar. La persona que la encuentra en su cuenco gana el mandelgaven (regalo de la almendra), generalmente un dulce hecho de mazapán y originalmente con forma de cerdito.

Curiosidades

Una tradición cuanto menos curiosa, es la de romper platos en la puerta de las casas de amigos, como símbolo de buena suerte y amistad, en la noche de fin de año. De origen desconocido, romper platos frente a la puerta implica desearles suerte en el año entrante, y también puede interpretarse como «borrón y cuenta nueva» o «este año empieza desde cero». Los platos suelen ser viejos o desparejados.

Aproximadamente 100 millones de æbleskiver se consumen en las Navidades danesas. Eso significa que cada habitante de este país consume unos 17 a lo largo de todas las Navidades. Sí, gustan mucho.

La ‘Dronningens Nytårstale‘, o el discurso de Año Nuevo de la Reina Margarita II, es una tradición televisada que reúne a la nación para reflexionar sobre el año pasado y mirar hacia el futuro. Se transmite por televisión la víspera de año nuevo, junto con el sketch «Same procedure as every year«. En esta entrada anterior se puede leer más sobre ambas.

Como en gran parte del mundo occidental, la Navidad también trae promociones y productos exclusivos para estas fechas. Aquí, cada marca comercial de cerveza trae una edición Navideña, algo más dulce y especiada que la convencional.

Y hasta aquí, el artículo de hoy. Ah, casi se nos olvida, Navidad en danés es Jul. Por tanto, desde aquí os deseamos, Glædelig Jul, og god nytår!







Escandinavia a bocados (VI): Kaviar

El smörgåskaviar o simplemente kaviar, es un producto alimenticio especialmente popular en Suecia, una delicia de la cocina escandinava difícil de encontrar fuera de este país. Se trata de una pasta de huevas de bacalao ahumadas, así como pasta de patata deshidratada, puré de tomate, sal, azúcar y aceite para darle consistencia. Suele consumirse esparcido sobre pan de centeno y mantequilla, y sale de un tubo generalmente de color azul que recuerda a uno de pasta de dientes. A partir de aquí veremos sus orígenes, sabor, presentación y cultura culinaria.

Tubos de Kaviar Kalles. Tom Jamieson para New York Times.

Orígenes

En primer lugar, cabe recordar que el bacalao ha sido un alimento importante en la gastronomía escandinava desde antes del S. X. De hecho, las principales rutas de comercio de este pescado fueron establecidas por los vikingos a partir del S. XII, que lo comerciaban fresco, en salazón o seco (tørfisk).

Ahora bien, el kaviar está compuesto de huevas de bacalao, en un formato de pasta untable. Pese a su nombre, no se trata del caviar popular (huevas de esturión), y no goza del estatus de alimento de lujo como éste. Su origen se remonta a mediados del S. XIX, ya que en esta época las huevas de bacalao ganaron popularidad como alimento de consumo, aunque su comercialización ya como pasta untable llegaría un siglo después.

Fue en 1950 cuando un comerciante le vendió la receta de las huevas con aceite, azúcar, espesante y otros condimentos a la empresa Abba Seafood, con sede en Gotemburgo. En 1954, esta empresa pionera lanzó el Kalles Kaviar, la marca comercial más conocida de este producto, que consiguió un éxito instantáneo. A partir de ahí, otras marcas comenzaron a fabricar sus versiones y el producto se instaló en el imaginario colectivo del país.

Independientemente de la marca, el kaviar siempre viene envasado en tubos de aluminio, ya que el producto pierde su frescura en contacto con el aire, y el metal (a diferencia del plástico) no recupera su forma cuando hemos expulsado el producto, lo que en el caso del plástico dejaría que entrara aire, estropeándolo.

Tostadas con queso y kaviar para desayunar. Scandinavia Standard.

Sabor, presentación y modos de consumo

Su textura es suave, y en apariencia toma un color rosa pálido en el que, si nos fijamos, pueden verse la huevas del bacalao. Nutricionalmente, tiene un 32% de grasa, un 8% de proteína y tiene alto contenido de vitaminas D, B12 y omega 3, entre otros. Se toma frío, y en cuanto al sabor, es delicadamente salado, con toques marinos y un regusto ahumado.

Ello lo hace idóneo para untar sobre tostadas de pan de centeno, panecillos horneados o crackers acompañado con mantequilla, y es común tomarlo en el desayuno o almuerzo. Puede combinarse también con huevo duro, verduras frescas (cebolla picada o pepino, generalmente), o queso cremoso para encontrar una mayor variedad de sabores.

Con el tiempo y su popularidad, el kaviar se ha reproducido en distintas variaciones. Aparte de su versión original, lo podemos encontrar sin ahumar, con queso, extra fino, con eneldo, con extra de huevo o en versión vegana. Este éxito ha causado que sea considerado también como acompañamiento de platos más sofisticados, en ensaladas, aperitivos o aderezo de un plato de pasta, por ejemplo.

Tostada de pan de centeno con Kaviar de crema de queso sobre patatas y huevos. Orkla Foods.

En resumen, el kaviar sueco es un elemento esencial en las neveras del país escandinavo, con un fuerte arraigo en la cultura nacional. Ah, si no vives en Suecia, quizá tengas la posibilidad de encontrarlo en alguna tienda IKEA. ¿Te animas a probarlo? ¿Vives en Escandinavia y ya la conocías? En cualquier caso, te animo a que dejes un comentario.

Cómo crear y practicar un mantra

Un mantra es una herramienta fundamental en la meditación y la espiritualidad, con raíces profundas en las tradiciones orientales, especialmente en el hinduismo y el budismo. La palabra ‘mantra’ proviene del sánscrito, donde ‘man’ significa ‘mente’ y ‘tra’ se traduce como ‘protección’ o ‘liberación’. Por lo general, un mantra es una serie de sonidos, palabras o frases que se repiten continua y rítmicamente durante una sesión de meditación.

La repetición constante del mantra sirve a un propósito más allá de las palabras en sí; se utiliza como un medio para alcanzar un estado de profunda concentración y conexión espiritual. Esto lo sitúa bajo la categoría de Meditación Trascendental (para más información, puedes leer la entrada sobre los niveles de meditación), ya que su práctica tiene el potencial de reprogramar nuestro subconsciente.

Los mantras pueden variar en longitud y contenido, y deben ser formulados cuidadosamente. A menudo, los mantras son sílabas, palabras o frases en sánscrito, aunque también pueden estar en otros idiomas e incluir texto de cierta longitud (como veremos más adelante). La elección de un mantra dependerá de la orientación personal, la tradición espiritual y los objetivos de la meditación, ya que cada uno puede tener un efecto único en la mente y el espíritu de la persona que lo practique. Los mantras son una forma de canalizar la energía interior, mitigar pensamientos perturbadores y abrir la puerta a una conciencia y paz superiores. En resumen, un mantra puede mantener la mente en orden y actuar como su guía.

A partir de aquí, te daré algunos consejos para elaborar y practicar la meditación con mantras basados en texto, de los cuales espero que puedas beneficiarte. En mi caso, he estado practicando esta meditación durante casi 2 años, y solo me ha traído beneficios. Estos, entre otros, incluyen: una mayor concentración al trabajar o estudiar (menos pensamientos distractores), estar más presente en las interacciones sociales y una mejor comprensión de los propósitos de mi vida.

Para practicar un mantra beneficioso, es esencial que:

  • Sea genuino, no copies existentes ni mensajes que leas de otros. Debe ser personal, por lo que conviene que dediques tiempo a pensar que áreas de tu vida quieres mejorar.
  • Lo leas o recites lentamente, interiorizando cada mensaje.
  • Lo veas como un texto flexible. Los mantras pueden modificarse con el tiempo, agregando y eliminando mensajes.
  • Leas el mantra de manera positiva, idealmente durante las primeras y/o últimas etapas del día (es decir, antes del desayuno o justo antes de acostarte).

Ahora, una explicación más detallada. Es esencial que seas consciente de cómo funciona tu subconsciente antes de elaborar el mantra. ¿Qué cosas perturban tu mente repetidamente? ¿Qué pensamientos quieres disminuir? ¿Cuáles quieres aumentar? Deberás identificar tus creencias limitantes, preocupaciones y miedos, básicamente, todo lo que socava tu paz interior. Una vez identificados, es hora de desarrollar tu mantra. Así que piensa en ello, y escribe qué expresiones te podrían ayudar a llegar donde quieres.

Un mantra personalizado debe incluir varias frases, conteniendo todo en lo que quieras que tu subconsciente trabaje. Mi mantra actualmente consta de aproximadamente 90 palabras (es algo largo, pero efectivo), que reúnen alrededor de 12 mensajes, y lo recito o pienso en mi lengua materna, español. Un comienzo fácil es decir quién eres, seguido de mensajes visualizando lo que quieres ser. Un ejemplo para alguien que desee incrementar su autoestima y, en general, incrementar su visón positiva de la vida, podría ser el siguiente:

«Mi nombre es Roberto. Soy un hombre atlético, que come sano y vive positivamente. Tengo un control total sobre mi estado de ánimo, y casi ningún evento externo puede perturbar mi paz interior. Soy un excelente compañero de trabajo y una persona en la que sus colegas confían. Finalmente, tengo la suerte de tener una familia que me quiere y se preocupa por mí.«

Este mantra tiene 61 palabras y alrededor de 10 mensajes. No me canso de repetirlo: es fundamental que lo que incluyas en el mantra sean mensajes relevantes e importantes para ti, dirigidos a pensamientos concretos, poco imaginativo. Todas nuestras posibilidades y virtudes están dentro de nosotros, así que no cometas el error de desear ser alguien que no eres. Tener esto en cuenta te ayudará a crear un mantra más efectivo.

Una vez desarrollado el mantra, la mejor manera de practicarlo es recitándolo en repetición. El mejor momento para recitarlo es recién te levantes, por la mañana. Esto se debe a nuestro estado mental, ya que en este momento nuestro cerebro está en su estado alfa, lo que significa que está más cerca de tu subconsciente. Trata de evitar recitar el mantra a medio día, cuando tu mente está totalmente despierta.

Puedes comenzar con un ejercicio de respiración, de aproximadamente 5 minutos. Luego, recita el mantra repetidamente durante 5-7 minutos. Comienza leyéndolo, con tiempo te lo sabrás de memoria. Presta atención a cada palabra, intenta sentirlas, piensa en los mensajes que contienen e interiorízalos. Recitar el mantra con los ojos cerrados también ayuda. Después de las repeticiones, dedica 5 minutos finales para reconectar con el día y relajarte, permitiendo que lo que has ido recitando cale dentro. El proceso también puede ir acompañado de música de fondo, suave e instrumental.

Con tiempo, este proceso ayudará a reprogramar tu mente subconsciente. Al reemplazar los patrones de pensamiento negativos o improductivos con las palabras positivas de un mantra, comenzarás a reconfigurar tu subconsciente en esa dirección. Con el tiempo, esto puede llevar a un cambio en tus creencias y actitudes, ayudándote a superar ideas limitantes y adoptar una mentalidad más positiva. De igual manera a como el agua desgasta las rocas junto al mar, la repetición constante de un mantra puede erosionar patrones de pensamiento negativos, creando espacio para un escenario mental más constructivo y armónico.

Meditación: analogía del océano

Existen numerosas formas de meditar, algunas llevan en práctica desde hace siglos, mientras otras solo llevan practicándose unas pocas décadas. Es difícil por tanto hablar de una meditación, como concepto generalista, lo que sí parece probado son sus beneficios para la salud mental, existiendo numerosas fuentes científicas que así lo defienden. La meditación, bien realizada, es por tanto una de las maneras por las que podemos reducir nuestros niveles de estrés y ansiedad. Además, puede aportarnos otros beneficios entre los que se encuentran la mejora de las capacidades de atención y concentración, nuestro propio conocimiento, mejora de nuestras relaciones interpersonales y la proliferación de pensamientos más positivos.

Dicho esto, existen varias formas de meditar. Algunas están enfocadas a “vaciar” la mente de pensamientos, otras a hacernos tener más control sobre nuestros pensamientos, a tener una mayor conciencia del presente (y, por tanto, menos preocupaciones del pasado o el futuro) y la actividad que estamos haciendo en un determinado momento, y otras simplemente nos ayudan a, por unos momentos, transportar nuestra mente a un lugar tranquilo en el que sencillamente, estamos. Los tipos de meditación varían entonces en su concepto, así como en su método práctico: para algunos no necesitamos ninguna postura física concreta, mientras para otros necesitamos ejercitar nuestro cuerpo de forma simultánea.

En vez de entrar a cada una de las principales formas de meditar, quisiera narrar una forma de entender la meditación a través de los distintos niveles o grados de pensamiento (que incluye consciente y subconsciente). Esta narración toma como imagen principal, el océano, y su estado virulento en ocasiones, a modo de analogía. Empezamos.

Imagina el océano, su inmensidad, y transpórtate a un punto sobre el mismo. A tu alrededor, no hay nada salvo agua. Puedes dar una vuelta de 360o, pero no hay nada. Millones de litros de agua, que se pierden en el horizonte. No hay ningún indicio de tierra a la vista, barcos, aves o personas. De repente, comienza un temporal muy fuerte, que causa olas tremendas, de decenas de metros de altura, capaces de voltear el mayor de los barcos. Transporta tu mente, a un pequeño bote sobre la superficie. Da miedo, ¿verdad? Crees que el bote va a tardar unos pocos segundos en tambalearse y ser engullido por la voracidad de las olas.

Imagen promocional de la película «La tormenta perfecta». Warner Bros.

Ahora bien, imagina que puedes sumergirte en la masa de agua y bajar hasta el fondo marino, mientras el temporal en la superficie sigue. Bajas, a kilómetros de profundidad, y puedes sentir como en ese lugar el agua está completamente quieta. Apenas hay corrientes, todo lo contrario: predomina la calma, tu mente se encuentra en un estado de gravedad cero, y el agua que allí se encuentra, es totalmente impasible a lo que está ocurriendo en la superficie.

Aquí empieza la analogía. La mente puede encontrarse en un estado turbulento, como las olas de la superficie. La parte hiperactiva, los pensamientos que no cesan: “he de hacer esto, lo otro, llamar a no se quién, hablar con Menganita, recoger esto y devolver lo otro.” Es algo que pasa a muchas personas, de las cuales algunas piensan: “Quisiera silenciar este ruido, obtener mayor claridad en mis pensamientos y llegar a la paz interior.”

¿Cómo llegar a ese deseado estado? Esa es una de las preguntas que muchas personas buscan responder a través de la meditación, asociada a la claridad interior, fortaleza mental y creatividad, entre otras. Tras distintas experiencias, estudios científicos y metodologías, puede concluirse que existen tres principales categorías de meditación, ya que cada una afecta a nuestros cerebros, sistemas nerviosos, circulatorios y respiratorios de manera única.

Estas tres categorías son denominadas por muchos como la Atención Plena (Mindfulness), Conciencia Abierta y la Autotrascendencia Automática (o Meditación Trascendental). Aquí se comentan por separado:

Atención Plena o Mindfulness

Este tipo de meditación ha sido popularizado por el yoga, y otras disciplinas como el pilates, durante varias décadas. Con esa postura en la que nos sentamos con las piernas cruzadas, reposando sobre las rodillas nuestras manos y probablemente juntando los dedos índice y corazón, intentamos centrar nuestra atención en un único punto o concepto: nuestra respiración, nuestro latido, la punta de nuestra nariz, etcétera. Es importante que, una vez centramos nuestros pensamientos en ese punto de atención plena, lo mantengamos ahí.

Así intentamos calmar el torrente de pensamientos, y lo normal es que pasemos de un punto a otro de atención (situaciones pasadas, problemas presentes o imaginaciones futuras). Requiere por tanto un estado de hipervigilancia. Volviendo a la situación del océano enfurecido, puede entenderse como un intento de calmar varias olas en la superficie, una a una.

Conciencia abierta (Open Monitoring)

Este segundo caso, requiere menos concentración enfocada. Como su nombre indica, “abrimos” nuestra conciencia, dejando entrar todos nuestros pensamientos y más bien, familiarizándonos con los mismos. Con tiempo y práctica, la idea es que aprendamos a observar nuestros pensamientos sin juzgarlos, aceptándolos tal y como son. Así, veremos no los pensamientos o ideas como perturbadoras, sino la importancia que les damos al procesarlos. En cierto modo, es comparable a evaluar nuestros problemas no como propios, sino como nos los estuvieran contando, viviéndolos en tercera persona.

Ejercitando la conciencia abierta, aprenderemos a mantener la calma en situaciones tensas, o permanecer tranquilos ante pensamientos que otras personas interpretarían como perturbadores. Seremos testigos de estos pensamientos, pero sin juzgarlos ni dejar que nos afecten. Ello nos dará cierta altura de miras y contribuirá a poder relativizar los problemas que interfieren en el día a día de cualquiera. Ante situaciones de estrés, quienes la practican se sentirán bajo mayor control. Dan Goleman, en su best-seller Inteligencia Emocional, se refiere a ella como autoconciencia.

Si volvemos a nuestra barca, a merced de la furia de las olas, en este caso no intentamos calmar can una de ellas, sino que nuestra mente las observará, balanceandose la barca incluso, sin mayor emoción. El proceso cognitivo se centra en el presente momento.

Autotrascendencia Automática (Meditación Trascendental)

El último caso de meditación, requiere, bajo mi punto de vista, una mayor dedicación y continuidad en el tiempo para entender y practicar con efectividad. En nuestro océano enfurecido, lo que hacemos es transportarnos, casi de forma automática, al suelo marino. Pese a que varios kilómetros por encima, el agua y nuestra mente se encuentran activas, a ritmos muy acelerados, a esta profundidad todo está en calma. Nuestra mente está en paz, y al mismo tiempo, atenta.

Esto se denomina a veces como un estado de alerta en descanso. Este estado es una fuente de energía y autocontrol robusto, ya que con mucha práctica se llega a un punto en que el estado mental es inherente a nosotros, predominando subconscientemente. Los pensamientos activos de nuestra mente se calman en ella misma, en un nivel de paz interior que ciertamente trasciende a todos ellos – la conciencia pura.

Siguiendo con la analogía del océano, no estamos intentando controlar las olas en la superficie, ni tampoco las observamos de forma cuasi indiferente. Simplemente accedemos a lo más profundo del océano, en total calma. Esta meditación va, por tanto, más allá de nuestro estado consciente, y se ubica en un nivel más profundo a ese en el que empezamos a pensar, planificar, sufrir o crear. Es nuestro estado interior.

via Genjavisa/Getty Images.

Y hasta aquí, una breve aportación al concepto de la meditación. ¿Tienes interés en meditar o ya la practicas? ¿Te ha gustado la analogía? ¿Ya la conocías? Te animo a dejar un comentario.

Puedes leer más, especialmente en lo relativo a la actividad cerebral tras cada categoría, en las siguientes referencias:

Brandmeyer, T., Delorme, A. and Wahbeh, H. (2019) ‘The Neuroscience of Meditation: Classification, phenomenology, correlates, and mechanisms’, Progress in Brain Research, pp. 1–29. doi: 10.1016/bs.pbr.2018.10.020.

Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. Chapter 4: Know Thyself. Bantam Books, Inc.

Lin et al. (2019) ‘On variation in mindfulness training: A multimodal study of brief open monitoring meditation on error monitoring’, Brain Sciences, 9(9), p. 226. doi: 10.3390/brainsci9090226.

Roth, R. (2022), Strength in stillness: The Power of Transcendental Meditation. New York: Simon & Schuster Paperbacks.

Travis, F. and Shear, J. (2010) ‘Focused attention, open monitoring and automatic self-transcending: Categories to organize meditations from Vedic, Buddhist and Chinese traditions’, Consciousness and Cognition, 19(4), pp. 1110–1118. doi: 10.1016/j.concog.2010.01.007.

Zoilo Reinés, M. (2021) Meditación y plasticidad cerebral. Trabajo Final del Grado en Psicología. Universitat de les Illes Balears.


Escandinavia a bocados (V): Brunost

Siguiendo mi ruta por la gastronomía menos convencional de Escandinavia, hoy presento uno de los alimentos más icónicos de Noruega, el brunost, que significa literalmente ‘queso marrón’. ¿Te interesa la cultura escandinava? ¿Te imaginas a que puede saber el brunost? ¿Te preguntas como se le puede llamar queso a ese pegote marrón? Sigue leyendo para conocer mejor estas cuestiones.

Distintos tipos de brunost.

¿A qué sabe el brunost? ¿Cómo se consume?

Podemos encontrar brunost en cualquier supermercado noruego, en bloques de hasta 500 gramos, al vacío en envases de un predominante color rojo (para la varieded principal), sea cual sea su fabricante. Se suele tomar durante el desayuno, aunque también se consume entre horas o como agregado de varios postres. Ah, para su corte se emplea casi siempre un corta quesos, así que nada de cortarlo con cuchillo.

Tiene un sabor especial: por un lado, se nota una base láctea, por el otro, tirando hacia el caramelo (recuerda remotamente al dulce de leche), algo que no deja indiferente a nadie. Su contenido en azúcares es alto y en cuanto a la textura, es algo más gomosa que la mayoría de los quesos, lo que hace que se puedan pegar partes entre los dientes si no conseguimos que se derrita lentamente, siendo su rigidez similar a la de quesos blandos tipo gouda. Ese punto dulce en su sabor hace que se pueda emplear como topping para gofres.

Sorprendentemente, ha ganado popularidad en los últimos años en Corea del Sur, donde puede encontrarse rallado sobre distintos dulces (ojito, esto es una innovación nada común en Noruega, puede dar lugar a una reacción similar a la de los valencianos cuando ven Paella con chorizo y guisantes fuera de sus fronteras).

Como desayuno, se suele preparar sobre knekkebrød (pan crujiente) y quizás con algo de mermelada encima. Puede emplearse también dentro de un sándwich, y muchas personas en Noruega lo llevan preparado de casa para la hora de comer.

Mi desayuno noruego.

A parte de la variedad clásica (producida a partir de suero de vaca), existe otra variedad importante llamada geitost que tiene un color más oscuro y combina sueros de cabra y vaca. Existen también casi una decena de variedades menores.

Este producto tiene una presencia importante en la cultura Noruega (incluso algunas personas lo clasifican como alimento con gusto adquirido), siendo un producto sencillo, pero con gran popularidad en la población. Tanto es así que Anne Hov, su descubridora, recibió en 1933 la medalla real al mérito (Kongens fortjenestemedalje) por su contribución a la gastronomía y economía noruegas.

Principales variedades de brunost, de la marca TINE.

¿De dónde viene el brunost? Origen y producción

Ahora que ya puedes hacerte una idea de la magnitud del brunost, veamos un poco de su historia. Pese a conocerse como queso, por su color y sabor, te puede haber despertado la idea que de queso tiene poco, o que se trata de uno muy poco convencional. Si es así, estás en lo cierto: el brunost – pese a ser una delicia para muchos – ni sabe como uno ni se trata realmente de queso.

En la mayoría de los casos, la producción de queso sigue un proceso que incluye las fases de fermentación, cuajado, eliminación del suero y maduración de la leche. Este no es el proceso seguido para fabricar brunost: lo que verdaderamente se procesa aquí es un subproducto del queso.

En Escandinavia, la reducción del suero de leche para obtener una masa untable es una práctica que ha trascendido durante siglos. El brunost, por tanto, tiene como principal ingrediente el suero de leche que se genera en la producción del queso convencional. Ahora, fue en la segunda mitad del S. XIX cuando se dio a conocer el brunost gracias a la lechera Anne Hov antes mencionada, quien tuvo la idea de agregar crema al lactosuero en ebullición, reduciendo su fase líquida a menos del 80%, dando lugar a una masa caramelizada con un contenido importante de azúcares procedentes de la leche. Tras dejarla enfriar, se obtiene entonces un producto menos untable, bastante más firme y por tanto parecido al queso en textura. Esta caramelización le da al brunost su característico color marrón. Su aceptación fue inmediata y pronto comenzó a comercializarse en el país.

Originalmente el brunost se cocía en ollas de hierro, y hoy en día algunas marcas comerciales mencionan en el envase que ha sido producido en olla, aunque no de hierro (este era el motivo por el que antiguamente el brunost era una fuente alimenticia de este mineral). Así que, pese a que el brunost no es técnicamente queso, lo podemos encontrar en mercados y cadenas de producción en esta sección.

Vaya, este alimento no deja indiferente a nadie, así que si pasáis por Noruega os recomiendo que lo probéis.

10 hábitos de mejora, que puedes empezar a practicar hoy

Recientemente accedí a hacer una presentación para estudiantes de secundaria, que estudian en el mismo colegio en el que yo lo hice en su día. La idea fue, básicamente, compartir mi experiencia laboral y académica desde que superé la enseñanza preuniversitaria (hace ya más de 15 años, ojo) dentro de un programa de “charlas sobre el trabajo” que el colegio realiza de forma regular.

En vez de centrarme en describir vivencias personales, algo que probablemente sería olvidado al fin de la sesión, intuí que sería más efectivo dar una serie de consejos de mejora que podrían empezar a utilizar ya mismo. Estos hábitos me han traído cierto éxito, moderado (en la manera en la que gozo de una buena situación laboral y felicidad) durante la última década. Durante la sesión, los mencionamos de forma genérica, aunque en muchos casos pusimos ejemplos de cada uno.

Para un par de ellos, les añadí una perspectiva generacional, ya que en mi época de estudiante las plataformas digitales y redes sociales no estaban tan presentes en la sociedad como lo están hoy en día. Así que, a partir de aquí, se explican estos 10 hábitos (algunos, bastante interrelacionados) que pueden hacerte mejorar en varios aspectos:

1 – Compórtate con humildad: evita quedar de “sobrado/a”. Esto en absoluto implica que carezcas de ambición o confianza y es de vital importancia en la época del continuo autoreconocimiento (o lo que me gusta llamar, la cultura del selfi). Los grandes egos tienen la terrible habilidad de contaminar espacios de trabajo, destruir relaciones y minar la cultura social de cualquier organización. Si mantienes tu ego bajo control, es bastante probable que acabes siendo una mejor persona. La gente que va de listilla no suele agradar.

Consejo: Intenta utilizar menos “yo” o “mi” cuando construyas frases, y prueba emplear en su lugar pronombres que incluyan a otros actores como “nosotros/as” o pronombres impersonales. Intenta también, antes de entrar a una reunión como oyente, pensar “No tengo ni idea sobre este tema, a ver qué puedo aprender”. A todo el mundo le gusta escucharse a sí mismo.

2 – Recuerda, nadie está por encima de ningún trabajo. Cualquier profesión que nos podamos imaginar merece ser tratada con respeto, independientemente de nuestra formación. Siempre que haya desempleo, habrá gente deseando tener ese trabajo que no te gusta nada. Si de verdad crees que estás sobrecalificado para el puesto, o sencillamente no te gusta tu actual trabajo, está en tus manos el ir buscando otras oportunidades. Sin embargo, hasta que no consigas ese cambio, debes tratar con respeto tu actual empleo.

3 – Evita pensar en silos (ser un ‘cabeza cuadrada’), o en otras palabras: intenta tener una curiosidad genuina y tener la mente abierta a nuevas ideas. Esto sirve para potenciar la empatía, de nuevo, una característica crítica en la cultura del selfi. La irrupción de las RRSS favorece que únicamente valoremos nuestras ideas, o aquellas con las que concordamos, ya que el contenido que nos llega cada vez está más adaptado a nuestros gustos. Sin embargo, esto atenta contra nuestra capacidad de pensamiento crítico y nos puede hacer menos inclinados a escuchar las ideas de otras personas, más si difieren de las nuestras.

Si tienes la miente abierta a otros estímulos, probablemente sepas valorar las opiniones de los demás (que en ocasiones pueden traer beneficios que no habíamos considerado). Con ello, tu visión estratégica de cualquier organización, empresa, entidad o relación sólo crecerá, y eso se valora.

Consejo: intenta escuchar atentamente a personas con las que tengas pocas cosas en común, al menos de manera ocasional.

Fuente: Anahi Alanis via Jostle.

4 – Cambio climático, seguridad laboral, economías cada vez más volátiles, gobiernos populistas ó escasez de recursos, entre otros. Vivimos en la época de mayor inestabilidad desde la Segunda Guerra Mundial. El ambiente a nuestro alrededor va a cambiar, así que cuanto antes lo aceptemos, mejor. Nunca vamos a tener total control sobre nuestras vidas, así que mejor estar preparado para los cambios y no tomar a nada o a nadie por sentados (una situación de confort como un contrato indefinido, por ejemplo). Esto también ayuda a valorar el presente. En definitiva, es aconsejable estar preparado para lo mejor pero listo para lo peor.

5 – Lee más libros y pierde menos tiempo en RRSS o viendo Netflix: nadie se ha vuelto más inteligente dedicando tiempo a las dos últimos y no favorecen tu alma en ningún modo. Estas plataformas están diseñadas para captar nuestra atención con nada y mantenernos enganchados a través de la dopamina, un neurotransmisor responsable de la gratificación instantánea que en grandes cantidades se asocia con enfermedades mentales, incluida la esquizofrenia. Leer, al contrario, contribuye a potenciar nuestra imaginación, creatividad, pensamiento crítico o el vocabulario (y por ende, nuestras habilidades de escritura), entre otras ventajas. Además, si se te presenta un reto, o crees estar pasando por un mal momento, es muy probable que alguien escribiera sobre una situación muy parecida hace bastante tiempo, lo que puede ayudar a superarlo.

6 – El trabajo va, por inercia, allí donde se realiza bien. Intenta ser consciente de como trabajas (positivamente, claro), y qué colegas o amistades se acercan a pedirte que les ayudes con algo. Mi abuelo solía decir algo así: Muchos burros se pararán a descansar, bajo un árbol que da mucha sombra.

Consejo: Es una buena señal, si se te acercan varios colegas o amistades en el trabajo o estudios. Significará, entre otros motivos, que les gusta como trabajas. Intenta ser, sin embargo, consciente de quien, y por qué se te acercan, y si te piden favores con asuntos en los que son realmente capaces. Es importante saber decir que no. 

7 – Mantén tu habitación en orden e intenta ejercitar tu cuerpo al menos una vez a la semana. A parte de los beneficios físicos y estéticos, asocio ambos con tener la mente organizada, y también como aumento de la resiliencia y formas de derrotar a la pereza. Al hacer la primera, crearás indirectamente un patrón en tu mente, a través del cual aumentarás la organización y el control sobre tus asuntos diarios, pudiendo distribuir los últimos mejor. Con la segunda actividad, también ganaremos en organización (al final, tendrás que destinar tiempo de tu día a ella).

El deporte ayuda, además, a aumentar tu resiliencia psicológica: esa vocecita en tu mente, que te desanima para que vuelvas a casa cuando sales a correr, es la misma que te pedirá que tires la toalla en cuanto la vida te presente un reto. Hacer deporte nos enseñará, poco a poco, métodos para vencerla.

8 – Intenta no tomarte las cosas de forma muy personal. Este consejo enlaza con el cuarto, ya que nunca tendrás el control sobre todas las cosas que pueden afectar a tu vida. Por ejemplo, habrá personas cuyas acciones te dañen, directa o indirectamente. Puedes intentar ponerle solución explicando empáticamente qué acción/es te han afectado, pero olvídate de a “arreglar” el comportamiento de nadie y finalmente, no seas demasiado duro/a contigo. Nadie se preocupará más de ti que tú mismo/a, así que tener una actitud positiva y afectiva hacia quién eres es esencial. Epícteto ya lo describió en el Siglo I ó II: “Lo que realmente nos atemoriza y consterna no son los eventos externos en sí, si no la forma en que nos los planteamos. No son cosas las que nos molestan, sino nuestra interpretación de su significado.”

Consejo: intenta pensar en las cosas positivas que están por llegar, y centrar tus pensamientos más en las cosas que puedes realizar, que sobre las que no tienes control alguno. Esto será más fácil si intentas rodearte de gente que añada valor a tu vida.

9 – Practica una comunicación efectiva e intenta tener un impacto positivo sobre las personas con las que te relacionas. Esto es más importante que nunca, especialmente teniendo en cuenta la época en la que vivimos, en la que muchas personas priorizan, de forma errónea, sus likes o amigos en RRSS antes que sus conexiones en la vida real. Todavía me sorprendo al trabajar con personas – siempre varios años más jóvenes que yo – que lo pasan mal al intentar resolver una objeción durante una reunión, se toman las críticas constructivas de forma muy violenta o incluso se ponen nerviosas al realizar una llamada telefónica. Distintos estudios sociológicos concluyen que estas tendencias solo van a crecer con el paso del tiempo, y una de sus causas es el hecho que nos estamos acostumbrando a trabajar (y a vivir) a través de una pantalla. Esta generación de cristal también tiene como una de sus debilidades la peor habilidad de comunicación interpersonal.

Lebron James rompiendo el récord de mayor puntos anotados por un jugador en la NBA, mientras no más de 5 individuos fuera de la cancha están prestando verdaderamente atención. Fuente: Andrew Bernstein.

David Le Breton explica que el individuo hiperconectado es paradójicamente el más desconectado. En definitiva, quien eres y el impacto que tienes sobre las personas que te rodean es más importante que tus seguidores en Instagram. En esta línea, a mayor tiempo que pases empleando comunicación digital, menos comunicación en persona practicarás, creando más conexiones, sí, pero mucho más superficiales.

Una forma de mejorar en este aspecto puede ser interactuar, de forma genuina e interesada, con las personas con las que pases días de estudio o trabajo. Si de veras muestras interés en el trabajo de tus colegas, ellos mostrarán interés en el tuyo, y de ahí sólo pueden salir cosas buenas. Alguien con dotes de comunicación efectivas tendrá mayores posibilidades de conseguir un buen empleo, mejores relaciones interpersonales en el trabajo o en su vida personal, y esto nos abrirá puertas. Para ello, debes ser capaz de escuchar las opiniones de los demás y expresar las tuyas propias de una forma clara y asertiva, por mucho que difieran.

Consejo para empezar con esto: intenta trabajar, durante tus estudios, en algún sector en el que estés continuamente interactuando con otras personas (por ejemplo, en una cafetería). A buen seguro será una experiencia beneficiosa.

10 – Visualiza donde quieres estar dentro de 5 años. Esto no debería entrar en conflicto con disfrutar del día a día, pero tener una cierta idea de que quieres para tu futuro te ayudará a no desviarte en exceso del camino. Esta visión también contribuirá a que puedas reflexionar sobre tus decisiones en el corto plazo, y, potencialmente, prevenir que un día te levantes ya cumplidos los 40 pensando en qué diablos perdiste el tiempo durante los últimos 10 años.

Consejo: intenta dedicar tiempo, de vez en cuando, para la reflexión o meditación, a solas, en un entorno de tu agrado como tu habitación o una zona en la naturaleza que conozcas bien.

Y hasta aquí, la lista detallada de hábitos que pueden añadir valor a quines somos, especialmente aplicables en los entornos laborales y enfocados a las generaciones que recién están entrando en el mercado de trabajo, y las que vienen detrás. Obviamente, he listado las que más me ayudaron personalmente y me parecen más relevantes.

Esperando que te haya entretenido el artículo, por mi parte solo puedo expresar gratitud por la sesión que celebramos. Volver a un entorno amigable en el que pasaste una parte que dejaste hace tiempo siempre es una experiencia refrescante.

Visitando Valencia (I): lugares de interés

Valencia, lugar de sol, playa y fuegos artificiales: es la tercera ciudad de España, y una verdadera joya para los amantes de la dieta mediterránea, historia y arquitectura tanto clásica como moderna. Con un clima templado a orillas del mediterráneo, su llana orografía la hace idónea para pasar 3 ó 4 días a pedales, entre el núcleo urbano y la huerta o la playa, ambas muy cercanas.

Fundada en el 138 A.C., puede que la relaciones con unos de los platos estrella de la gastronomía española, la paella, original de esta región, pese a que de gastronomía local hablaremos en otro artículo.

¿Estás considerando visitar Valencia? ¿Ya has estado pero quieres conocerla mejor? Si sigues leyendo, te compartiré una lista de paradas esenciales para aprovecharla al máximo.

Pasear por los Jardines del Turia

Donde durante siglos cruzó por Valencia el río Turia, hasta que un temporal de lluvia terrible causó su desbordamiento en el año 1957 (episodio conocido localmente como la riuà, que se llevó la vida de al menos 80 personas). Aún recuerdo algunas historias de aquel día, según lo que contaba mi abuelo Paco, que acudió a ayudar en labores de evacuación.

Fotografía por José Cabrelles Sigüenza. Archivo histórico municipal de Valencia. Ayuntamiento de Valencia.

Entonces, se decidió modificar el curso del río (que ahora pasa por la zona sur de la ciudad) y el cauce se habilitó como parque, creando un auténtico pulmón que cruza la ciudad siendo una muestra magnífica de como el urbanismo puede adaptar infraestructuras existentes ante fenómenos meteorológicos extremos. Se trata, de hecho, del jardín urbano más grande de Europa, con más de 1,3 millones de m2 de superficie.

Hoy en día contiene varias pistas para pasear, correr o pedalear, así como terrazas, explanadas, parques (como el Gulliver, muy entretenido para los más pequeños) o estanques. El Palau de la Música, con varios auditorios para conciertos y representaciones, se ubica también junto al mismo cauce, a la altura de la Avenida de Aragón, cerca del centro. Imprescindible recorrer un tramo entre los más de 8 km de su longitud.

Valencia antigua: Ciutat Vella y barrio del Carmen

Valencia, desde el cielo. La ciudad antigua queda distinguida por la zona urbanísticamente nada homogénea.

Valencia vive su época dorada entre los Siglos XIV y XVI. Fue una etapa económica, política y cultural muy representativa, en la que la ciudad se convirtió en un gran centro comercial, especialmente en lo referente al comercio de la seda. Durante aquella época, Valencia quedaba delimitada por una gran muralla medieval. Esa zona es lo que se conoce hoy como Ciutat Vella.

Así, este casco histórico, queda delimitado por el viejo cauce y la antigua muralla medieval, de la que quedan unos pocos trozos tras su derribo en el S. XIX. Actualmente, contiene las principales áreas de cultura, gastronomía y servicios, albergando varios de los museos (incluyendo el Instituto Valenciano de Arte Moderno – IVAM – o el Museo Valenciano de Ilustración y Modernidad – MUVIM – imprescindibles para los amantes del arte), bibliotecas, teatros, iglesias y comercios clásicos de la ciudad.

Una de las entradas al casco antiguo o Ciutat Vella, queda marcada por las torres de Serranos. Son, junto a las torres de Quart, una de las dos puertas fortificadas de la ciudad y edificio destacado de la Valencia Medieval, ya que se construyeron a finales del Siglo XIV. Se puede subir gratis a la azotea y constituye uno de los edificios más representativos de la ciudad. Tanto es así que desde hace bastante tiempo aquí se celebra el acto de inauguración de las Fallas: la Crida (aquí tuvo lugar el famoso “Caloret Faller” de la carismática alcaldesa Rita Barberà en su edición de 2015), o su elección como escenario artístico del fotógrafo Spencer Tunick en 2019, conocido mundialmente por tomar fotografías de mucha gente sin ropa en entornos emblemáticos.

«València, pell del mediterrani» Intervención fotográfica de Spencer Tunick junto a las torres de Serranos en 2019. Spencer Tunick.

Pasando por debajo de las torres de Serranos, podemos caminar hacia la plaza de la Virgen, y desde allí pasear por la calle Caballeros hasta plaza del Tossal, pasando junto al Palacio de la Generalitat y recorriendo calles que mantienen un aire a medievo, que combinadas con el moderno arte urbano del barrio del Carmen producen uno de estos bocados dulces y salados a la vez que nos dan ganas de probar más.

Palau de la Generalitat, con iluminación navideña.

Si recorréis la calle Caballeros hasta el final, llegareis a las torres de Quart, la otra entrada que queda en pie. Por esta zona, donde existen muchas de terrazas y recovecos donde pararse a pegar un bocado y hasta algún palacete oculto, podéis intentar encontrar unas señales en las fachadas, que indican la altura a la que llegó el agua en la riuà de 1957.

Volviendo a la plaza de la Virgen, pueden visitarse los restos de la Valencia romana, la Almoina, unas ruinas subterráneas que marcan los inicios de la ciudad, fundada por los romanos allá por el S. II AC como Valentia Edetanorum. Los restos se descubrieron en 1985, durante unas excavaciones para ampliar la vecina Basílica, y tras más de 20 años de excavaciones, estudios y obras, abrió al público como museo en 2007.

Plaza de la Virgen.

En la misma plaza puede visitarse la Basílica, y recorrer el estrecho pasadizo que bordea la Catedral y nos lleva a la bulliciosa plaza de la Reina. La Catedral es un edificio impresionante, que merece totalmente la pena visitar. Finalizada en el S. XV sobre una antigua Mezquita de la época musulmana que antes había sido Catedral visigoda, tiene un estilo eminentemente gótico con toques renacentistas y barrocos, entre otros, ya que su construcción se prolongó durante al menos dos Siglos.

Es un edificio con tres naves donde se guarda el que para la Iglesia Católica es el auténtico Grial o Santo Cáliz, empleado por Jesús y los apóstoles durante la Última Cena y que se puede ver tras una vitrina. Otra singularidad es su Campanario, el Micalet (Miguelete), ubicada junto a la Puerta Principal o de los Hierros. La subida es un ejercicio estupendo, ya que, tras más de 200 escalones en una escalera de caracol, llegaremos a un punto a 51 metros desde donde se pueden contemplar además de la Ciutat Vella, otras grandes áreas y edificios singulares de esta ciudad.

Al bajar, si vais bien de tiempo, podéis disfrutar de una auténtica horchata con fartons en la Horchatería de Santa Catalina, uno de los negocios más antiguos (por dentro, tiene una característica decoración de época) que sirve otra de las joyas gastronómicas de esta región.

Lonja de la Seda y Mercado Central

A unos 300 metros al oeste de la plaza de la Reina, nos encontramos con otras dos visitas imprescindibles de la Ciutat Vella: el Mercado Central y la Lonja de la Seda, edificios que se encuentran uno frente al otro.

El edificio del Mercado Central (1928, de estilo modernista), cuenta con una impresionante fachada principal y presenta una combinación de metal, cúpulas, vidrio, columnas y cerámica que crea un punto de compra, venta y encuentros muy especial. Dentro, dominan los tonos claros y podemos encontrar comida y productos locales de todo tipo (y en general, de bastante calidad), repartidos entre sus más de 8.000 m2.

Mercado Central de Valencia.

Justo frente al mercado se alza la majestuosa Lonja de la Seda, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1996, es una de las grandes obras del gótico civil valenciano. Se finalizó en 1483, y fue un centro de comercio durante la Edad Media, especialmente durante el ya mencionado Siglo de Oro valenciano, etapa de gran desarrollo socioeconómico.

Ya os debería sonar, que recibiera el nombre de “la seda”: este tejido fue, entre los Siglos XIV y XVIII, una de las industrias más importantes de la ciudad. El edificio cuenta con distintos niveles y estancias, destacando la sala de contratación (la estancia principal), con sus ocho columnas exentas.

Plaza del Ayuntamiento

Siguiendo desde la Lonja de la Seda en dirección sureste, bajando por la Avenida María Cristina, llegaremos al cruce con la calle San Vicente y la plaza del Ayuntamiento. A nuestra izquierda, quedará la calle La Paz, una zona comercial y turística muy activa que lleva a la Plaza de La Virgen por la que paseamos hace un rato. Merece la pena recorrerla y quizás explorar una de sus salientes, buscando la plaza redonda.

Desde allí, podemos volver y pasear por la Plaza del Ayuntamiento, ya peatonal en su práctica totalidad, y contemplar tanto el edificio consistorial (declarado Bien de Interés Cultural en 1962), de estilos Neoclásicos y Neobarroco, con sus últimas remodelaciones en 1930. En la acera opuesta, se ubica el Edificio de Correos, inaugurado en 1923 y de estilo modernista. Su monumentalidad refleja el impulso que se le quiso dar en aquella época a los servicios de comunicaciones postales y telegráficas.

Fachada principal del Ayto. de Valencia.

A unos 400 metros al Sur, nos encontraremos con la Estación del Norte y la Plaza de Toros, en pleno centro de la Ciudad. Pese a empezar sus operaciones en 1852 para comunicar el centro de Valencia con el Grao, el edificio actual no se inauguró hasta 1917 (las obras comenzaron una década antes). La construcción actual tiene un estilo modernista, con una impresionante fachada que traza las tres naves de la estación, adornada con motivos vegetales: naranja y flores de azahar, un homenaje a la agricultura valenciana.

Desde aquí, podremos enfilar hacia los jardines del Turia de nuevo, bien por la calle Colón (la milla de oro valenciana) o por la paralela Gran Vía Marqués del Turia, para realizar nuestra última parada en la Valencia Moderna.

La Valencia contemporánea

Al este del centro, siguiendo por el antiguo cauce, llegaremos a la Ciutat de les Arts i les Ciències, complejo cultural y turístico diseñado por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela.

Con una arquitectura ciertamente futurista, el complejo incluye L’Umbracle, el museo de las ciencias Príncipe Felipe, El Océanográfico, el Palacio de las Artes Reina Sofía, el Ágora y dos puentes (Assut de l’Or y Monteolivete).

Puede darse un paseo agradable por el exterior y contemplar la peculiar arquitectura (escenario de rodajes de películas y series como Tomorrowland, Bill & Ted Face the Music o Westworld) – a menudo hay exposiciones fotográficas o esculturas por el recinto – o bien visitar una o varios de las distintas atracciones, ya que hay entradas de varios tipos.

Vistas a la Valencia contemporánea.

Y hasta aquí, la lista de paradas principales del centro de la ciudad. Ah, casi se me olvida comentar, lo barato de estas visitas: si no gratuitas, la entrada a la mayoría de estos lugares os costará entre 2 y 4 € (salvo en la Valencia moderna).

¿Conocías Valencia? ¿Te ha gustado? Echas en falta alguna otra atracción? ¿Te invito a dejar un comentario.

Cine (I): grandes películas de los 50 y 60

Hace un tiempo, un amigo y yo andábamos comentando películas clásicas de cine. Diciéndome que no le llamaban la atención las películas antiguas, y que lo más antiguo que veía era como mucho de los noventa, acordé en hacer una lista de películas clásicas que recomendar a él y otros en una situación similar. Así que, aquí van 12 recomendaciones de cine clásico, de las décadas 50 y 60, que sin duda merecen la pena, para cualquiera que tenga interés en el cine:

Los Siete Samuráis (Seven Samurai, 1954) – Película nipona de acción épica y una de las obras más representativas de su director, Akira Kurosawa. Situada en el Japón rural del S. XVI, la acción transcurre en un poblado de campesinos que, hartos de sufrir saqueos por una banda de malhechores, deciden buscar la ayuda de guerreros samuráis. Al final encuentran a 7, muy pobres pero que, por honor y por el bien, acuerdan defender el poblado. La película recibió excelentes críticas y ha sido adaptada en varios formatos, principalmente como western (Los Siete Magníficos).

Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956) – Película de ciencia ficción (para algunos, precursora de la vertiente contemporánea del género, que llegó más de una década después), dirigida por Fred Wilcox y protagonizada por Anne Francis y Leslie Nielsen (en su segunda película, posteriormente alcanzaría fama mundial gracias a sus papeles cómicos). Nos situamos en el S. XXIII, en un lejano planeta prácticamente deshabitado al que una nave ha sido destinada para esclarecer que ocurrió con una expedición 20 años atrás. Está inspirada en la obra La Tempestad, de Shakespeare, y fue pionera en varios aspectos: primera película en transcurrir íntegramente en otro planeta interestelar, o en la que se presentaba el concepto de viajes espaciales a una velocidad mayor a la de la luz, por ello lo de precursora del género.

Testigo de Cargo (Witness for the prosecution, 1957) – Adaptación de la obra homónima escrita por Agatha Christie y dirigida por Billy Wilder. Se trata de un drama judicial inglés, en el que Leonard Vole (interpretado por Tyrone Power) es acusado de acabar con la vida de una adinerada anciana con la que había establecido una especial relación. Tan especial, que le anciana le nombró principal beneficiario en su testamento. Excelente interpretación de Marlene Dietrich como la señora Vole. La cinta recibió 6 nominaciones (incluyendo Mejor Película y Mejor Director) en la 30a edición de los premios Oscar.

12 Hombres Sin Piedad (Twelve Angry Men, 1957) – Otro drama judicial, del mismo año, también adaptado de una obra literaria. En este caso, Henry Fonda protagoniza la cinta en la que un joven es acusado de asesinato bajo duda razonable. Esa situación lleva al jurado, compuesto por 12 hombres, a debatir sobre sus propias creencias y morales. La película es un claro ejemplo de la toma de decisiones por consentimiento. De nuevo, recibió 3 nominaciones a los Oscar (incluyendo Mejor Película y Mejor Director), aunque ese año fue El Puente sobre el Río Kwai la que terminó arrasando con 7 estatuillas.

El Séptimo Sello (The Seventh Seal, 1957) – Clásico drama alegórico y una de las piezas clave del director sueco Ingmar Bergman. Max von Sidow da vida a Antonius Block, caballero recién llegado de combatir en las cruzadas durante una década a su Suecia natal (donde la Peste Negra campa a sus anchas), y mientras la transita establece una partida de ajedrez con la Muerte, que ha venido a llevárselo. La película plantea, a parte de la muerte, temas como el destino, la redención, la fe o la belleza del arte, entre otros.

Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959) – Otra obra de Billy Wilder, comedia de aventuras protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemon. Ambientada en los Estados Unidos durante la Ley Seca, los dos hombres presencian en Chicago, sin querer, la matanza del día de San Valentín de 1929. Necesitando abandonar la ciudad para escapar de la mafia, aceptan unirse a una banda de jazz formada únicamente por mujeres, para lo que se tendrán que travestir. Marilyn Monroe interpreta a Sugar, cantante en la banda, quien se amista con ambas y comienza la aventura. Recibió 6 nominaciones a los Oscar, ganando el de Mejor Diseño de Vestuario.

El apartamento (The Apartment, 1960) – Genial comedia romántica, con tintes dramáticos, protagonizada por Jack Lemon y Shirley MacLaine, dirigida también por Billy Wilder, maestro de las comedias de la época. Calvin Clifford «Bud» Baxter es un solitario trabajador de oficina, en un rascacielos de Nueva York. Queriendo ascender en la compañía y estando soltero, accede a prestar su apartamento a algunos de sus colegas y superiores, que lo emplean para sus citas extramaritales. Bud se fija en Fran, ascensorista de su edificio con la que saluda a diario, y a partir de ahí se da una serie de situaciones. El apartamento recibió 10 nominaciones a los Oscar, ganando 5 (entre ellos, Mejor Película y Mejor Director).

Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, 1962) – Otra adaptación literaria, esta vez de la novela de 1960 escrita por Harper Lee. La película nos lleva a 1930, en Maycomb (pueblo ficticio), Alabama. Aquí, el abogado Atticus Finch decide defender a un hombre negro, acusado de violación contra una mujer blanca. La mayoría de la población prefiere linchar al acusado, en lugar de garantizarle un juicio justo, lo que provoca una situación de extrema tensión. La cinta recibió 8 nominaciones a los Oscar, ganando 3.

El mundo está loco, loco, loco, loco (It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World, 1963) – Comedia de persecución dirigida por Stephen Kramer que cuenta con un amplio reparto de artistas de la época, liderado por Spencer Tracy. La película narra una chiflada carrera entre distintos grupos de personas, en búsqueda de un botín (dinero en efectivo) enterrado en algún punto de la Costa Oeste de Estados Unidos. Recibió 6 nominaciones a los Oscar, ganando el premio a Mejores efectos de sonido.

Los pájaros (The Birds, 1963) – Una de las obras más icónicas de Alfred Hitchcock, pese a que cuenta con varias. Los pájaros es un singular thriller que nos presenta una serie de inexplicables ataques de aves a personas, en un pueblo costero de California. El escenario, efectos de sonido, ritmo, excelente interpretación por parte de Tippi Hedren y la siniestra presencia de los pájaros, hará que los espectadores se agarren fuerte al asiento, almohada o pierna del/la acompañante bajo una continua sensación de calma tensa.

El Graduado (The Graduate, 1967) – Comedia dramática dirigida por Mike Nichols, en la que un jovencísimo Dustin Hoffman interpreta a Benjamin, un estudiante recién graduado de la Universidad que vuelve a casa de sus padres una temporada para esclarecer sus prioridades en la vida. Allí, el matrimonio Robinson, vecinos desde siempre, se interesa por su situación. La Sra. Robinson (Anne Bancroft) quiere acostarse con él, pero Benjamin ha puesto sus ojos en su hija Elaine (Katharine Ross), lo que da pie a un terrible triángulo amoroso. Está basada en la obra homónima de Charles Webb, recibió 7 nominaciones a los Oscar, ganando el de Mejor Director. La película cuenta con una memorable banda sonora, de la mano de Simon & Garfunkel.

2001: Una Odisea en el Espacio (2001: A Space Odissey, 1968) – Popularísima película de ciencia ficción dirigida por Stanley Kubrick, en uno de sus filmes más destacados. La película transcurre en varias ubicaciones y distintos espacios temporales, principalmente siguiendo la travesía de una nave espacial a Júpiter, para investigar el hallazgo de un insólito monolito. Entre muchos aspectos por la que fue pionera, destacan los efectos especiales para aquella época, la representación de los viajes espaciales, y las escenas carentes de diálogo pero acompañadas por distintas obras de música clásica. Ganó la estatuilla a Mejores efectos visuales y explora temas como la evolución humana, la inteligencia artificial o los avances tecnológicos, entre otros. Clásico de culto que ha contado con reestrenos a lo largo de 4 décadas.

Extra

El Tercer Hombre (The Third Man, 1949) – Pertenece a la década de los 40, así que hacemos una excepción con ella. Es un thiller noir británico que transcurre en Viena tras la 2ª Guerra Mundial. Holly Martins (Joseph Cotten), escritor de novelas, llega a una Viena aún dividida tras la Guerra para atender la llamada de su amigo Harry (Orson Welles). A su llegada, Holly se sorprende al conocer que Harry ha muerto en extrañas circunstancias, por lo que Holly comienza una investigación llena de sospechas y contradicciones. El oscuro ambiente de las calles, la tensión, su aclamado tema principal por Anton Karas y el excelente guion, escrito por Graham Greene, hacen de esta una película muy especial. Recibió 3 nominaciones a los Oscar, ganando el premio a Mejor cinematografía.

Y hasta aquí las recomendaciones cinematográficas de los 50 y 60. En próximas entradas, repasaremos otras películas representativas de las siguientes décadas. No os olvideis de comentar, si añadiríais otras películas a la lista, y preparad un buen cuenco con palomitas cuando vayáis a verlas.

Escandinavia a bocados (IV): el Hákarl islandés

El Hákarl es carne de tiburón fermentada, uno de los alimentos nacionales de Islandia. Consiste principalmente de tiburón de Groenlandia, cuya carne, sin estar debidamente preparada, es tóxica. Eso ya puede darnos una idea del estómago que tienen los islandeses.

El Hákarl está a la venta en Islandia y puntualmente, en otras zonas de Escandinavia. Suele consumirse como una parte del þorramatur, una variedad de comidas típicas Islandesas que se consumen en celebraciones especiales e incluye, entre otros, harðfiskur (el tørfisk islandés) y una cabeza de cabra.

La toxicidad de su carne se debe al alto contenido en urea y óxido de trimetilamina. Así que, antes de que lo podamos ingerir, pasa por un largo proceso de curación para eliminar el ácido úrico de la carne. Tan fuerte es su olor, que antiguamente, los rudos vikingos islandeses enterraban su carne durante varios meses, en agujeros en el suelo (hoy se hace en recipientes especiales) alejados de zonas pobladas. Después de esta primera fase, pasa a una cabina o zona de aireación donde continúa su curado. El proceso puede durar, en total, hasta siete meses.

Proceso de secado en cabina aireada. Wikimedia commons.

El Hákarl viene troceado en cubitos de 1 cm de lado, de tonos blanquecinos y marrones, en cajas de no más de 100 gramos. Es un producto ultracongelado, y conviene que así lo guardemos. De cualquier otra manera, su fortísimo olor invadirá completamente la nevera.

La forma de comer es sencilla: se sacan uno o dos trozos del congelador, se guarda el resto, y lo masticas, pudiendo regar la faena con schnapps o aguardiente islandés: Brennivín.

Tiene una textura cruda y gelatinosa, y un olor a amoníaco muy, muy fuerte debido al ácido úrico contenido en el tiburón. En cuanto al sabor, es como un pescado neutro medio (algunos lo describen como a queso fuerte, aunque yo no lo he percibido así), lo que me ha resultado imposible es ignorar un toque de sabor a orina. Lo he intentado probar varias veces y de verdad, no he podido acabarme ni un trozo. Puede que, tras una botella entera de Brennivín, lo hubiera conseguido. Bromas aparte, se trata de estos alimentos que o bien has crecido con ellos, o va a costar mucho acostumbrarse y cogerle el gusto.

En fin, a diferencia del Surströmming, este combate lo ha ganado el país escandinavo. Donde esté una buena tostada con aceite de oliva…

Los peligros de Tinder y la mercantilización del amor

Estaba sentado solo, tomándome una cerveza en una terraza en el centro de Málaga a finales de verano, cuando me detuve en la conversación que estaban teniendo tres chicos en la mesa de al lado. Por el tono, ritmo, y lenguaje corporal de la misma estaba claro que había un líder y dos gregarios. Como en muchas de las conversaciones que pueden darse entre tres chicos, estaban hablando sobre sus interacciones con el sexo opuesto. El líder estaba relatando como había tenido dos citas la semana pasada, y tenía otra a principios de la semana siguiente, todas, con tres chicas diferentes a través de una app de citas. Uno de sus amigos le preguntaba: ¿pero entonces, vas a repetir con la que te ha dicho que estaba empezando a ver a otro? El alfa contestó: pues no lo sé todavía, que esa es la del martes y aún tengo que ver si me gusta.

Y me puse a pensar en cómo estas aplicaciones han cambiado las formas de ligar y relacionarnos amorosamente por completo, de una forma que creo puede llegar a ser muy insana a nivel global. En mi caso, llevo más de 10 años estudiando las relaciones humanas y, en periodos de soltería, naturalmente que he intentado ligar (con más o menos éxito) y relacionarme con el sexo opuesto, como cualquier hijo de vecino.

Así funciona tinder. Beata Zawrzel/NurPhoto via Getty Images

Recuerdo incluso una temporada en la que le dediqué bastante esfuerzo al asunto, comprándome el interesante libro de Leil Lowndes: “How to make anyone fall in love with you”, válido no solo para conocer técnicas para el romance, sino como manual de herramientas para hablar mejor en público, y otros recursos para una mejor comunicación afectiva. Todavía lo guardo en mi estantería y en ocasiones reviso alguna sección.

Ahora, hace unos meses leí que Tinder cumplió 10 años en 2022, y por mi interés en estas cuestiones, así como en las nuevas tecnologías, me sumergí en el tema. Es cierto: las aplicaciones de citas han cambiado radicalmente tanto el proceso de ligar como las relaciones amorosas, de una forma super disruptiva y en muy poco tiempo. Cuando se estudie sociología dentro de 100 años, estoy convencido que habrá un claro antes y un después de Tinder en cuanto a relaciones se refiere.

Ojo, conozco parejas sanas, (algunas incluso, felizmente casadas) gracias a varias aplicaciones de citas, y yo mismo las gasté activamente en algún momento, aunque hace más de un lustro de aquello. Acabé desinstalándolas porque por mi manera de ser prefiero ligar en persona: me genera muchas más emociones y me supone un mayor reto, que hacerlo a través de una pantalla. Esto último me parece más monótono, menos orgánico.

Con esto quiero expresar que no las considero terribles porque sí, pero de lo que estoy convencido es que su uso abusivo y generalizado puede traernos consecuencias gravísimas a nivel sociológico. Entiendo que pueden ser útiles para personas en una situación que les dificulta conocer gente nueva, o personas que no tienen tiempo para ello, etcétera. Lo realmente preocupante es, a mi parecer, que se generalice su uso entre personas jóvenes (por ejemplo, menores de 35) como forma casi exclusiva para ligar. Y que se normalice la conversación de los chicos de Málaga (que también la he escuchado entre chicas de Copenhague) hará, con una alta probabilidad, que entremos en una crisis de valores afectivos y relacionales.

A partir de aquí, detallo tres puntos peligrosos e interrelacionados, que el uso generalizado de las aplicaciones de citas puede traernos:

Mercantilización de las citas. Tinder fomenta la cantidad, y no la calidad. Antes, estábamos acostumbrados a hablar con una o dos personas, en el bar, el gimnasio, la panadería o lo que sea. Ahora, podemos chatear con decenas al mismo tiempo. Hemos aplicado economías de escala al romance: a menor esfuerzo, podemos obtener mayor beneficio. Con deslizar nuestro dedo a la derecha, chateamos con esas que nos han juzgado como atractivas gracias a tres o cuatro fotos y una descripción de 20 palabras. En el/los chats (depende de lo atractivo/a que la aplicación nos considere, pueden ser muchos), dependiendo de lo ingeniosos que puedan llegar a escribir, por norma general, los chicos, se terminará o bien con una cita (que, en muchos casos, al perder la espontaneidad, pueden parecer interrogatorios estructurados) o con el popular ghosting, una forma para nada empática de cortar lazos con una persona. Una persona me contó, como se organizaba las primeras citas de Tinder (con personas distintas): siempre, en el mismo bar cerca de su casa, casi en la misma mesa, y con la misma serie de preguntas. La cita como cadena de montaje.

Resulta peligroso, en el aspecto que puede banalizar las interacciones humanas. Puede crear conexiones superficiales, y sí, una gran parte de ellas, carecen del autoconocimiento propio y del de la otra persona, que al fin y al cabo es la base de una relación sana. Ese conocimiento, por mucho que nos pese en la era de la inmediatez, lleva tiempo y esfuerzo. El tener a nuestro alcance un alto número de citas nos puede malacostumbrar a desistir ante cualquier signo de dificultad. Probablemente tenga que ver, también, con la creciente pérdida de capacidad de atención de las personas, al tener a nuestro alcance miles de opciones para distraernos. Por mi experiencia (no solo personal, sino de mi entorno) muchas de las relaciones que considero exitosas pasaron por algún momento de duda: por ejemplo, empezar una relación o pasar una larga temporada a distancia, estar en una relación con problemas y conocer a alguien de quien te acabas enamorando, empezar una relación amorosa con alguien de tu trabajo, que una de las personas enamoradas esté sin trabajo, y así otras. Ahora, al mínimo signo de dificultad, tenemos el poder de dejarlo y tener otra cita al día siguiente.

El punto en el que nos embarcamos en una relación suele llegar cuando nos hemos visto varias veces, nos gusta, y hemos compartido experiencias personales. Con el compromiso llega también la aceptación de ciertas vulnerabilidades y la expresión de los sentimientos. Y resulta que cuando las cosas se ponen serias, es tan fácil dejarlo, abrir otro chat y comenzar a enviar mensajitos al resto de nuestro banquillo de suplentes, lo que, para muchas personas es parece un verdadero chollo. Hay hasta una explicación química: un match hace que nuestro cerebro libere un pico de dopamina, aunque éste placer durará poco.

Lo comparo al síndrome de la eterna búsqueda en Netflix (cuando nos tiramos más de 20 minutos buscando la película perfecta) porque igual que buscamos una película con comedia, pero escenas de acción, y por supuesto algo de romance y quizás un giro trágico; queremos también una chica rubia, pero no mucho; alta, pero que tampoco nos saque una cabeza; que lleve gafas, pero que le queden bien claro; que tenga sentido del humor, pero también un punto temperamental; con un plan de vida claro, pero con ese punto de locura puntual que tanto nos atrae…pues eso, la eterna búsqueda de algo que no existe (aplicable también a cualquier chico). Así, podemos pasamos cita tras cita descartando productos, de manera, por lo general fría (ojo, en ocasiones tras pasar varios meses conociendo a la persona y estableciendo un vínculo íntimo) y probablemente sin tener en cuenta la responsabilidad afectiva: borrón y cuenta nueva, porque mi satisfacción instantánea y personal están garantizadas. Bienvenidos a la mercantilización de las relaciones: si no le gusta el acabado de su producto, se lo cambiamos por otro totalmente nuevo.

Por favor, quisiera cambiar mi compra.

Puede dinamitar la correcta gestión de las emociones. Relacionada con el punto anterior. Si antes mencionaba la facilidad de comenzar una interacción a través de la app, ahora comenzamos con la facilidad de cerrar otra interacción a través de la misma. Un simple “unmatch”, y la desaparición o bloqueo de la otra persona de nuestras redes sociales (el ya mencionado ghosting), y esa persona con la que no teníamos a nadie en común desaparecerá totalmente de nuestras vidas. Así de sencillo.

Se ha de puntualizar, que cualquiera debe tener el derecho a abandonar una relación en el momento que ya no le aporte lo que andaba buscando, pero hacerlo unilateralmente y sin dar explicación alguna, puede dejar muy tocada a la contraparte. Aquí entran las emociones, y no son baladí.

Nunca es plato de buen gusto romper con alguien, o que rompan contigo. Sin embargo, hacerlo de manera en la que expliquemos nuestro punto de vista, escuchemos a la otra persona, y se decida abandonar la relación es algo que, a nivel de carácter y gestión de emociones, nos nutrirá, incluso aunque en el momento de la ruptura pensemos que el universo ha sido cruel e injusto con nosotros. Claro que no es agradable, y en las relaciones “convencionales” (aquellas surgidas previas a las apps), es habitual tener amistades o entornos en común, lo que nos ponía la dificultad añadida de gestionar la situación de coexistir con la otra persona en algunos círculos. Aunque duela al principio, estas situaciones pueden aportar madurez y otras cualidades que nos vendrán bien en otros aspectos de nuestras vidas. Sin embargo, desaparecer por completo, aparte de dejar a la otra persona con un “¿por qué?” que puede llegar a ser muy confuso y doloroso, puede además corromper los propios sentimientos de la persona que ghostea.

Profundizando, el abuso de estas apps, en general, favorece actitudes individualistas (la idea falsa que una persona tiene valor en función de su número de matches, o la simple pero no menos preocupante selfilización de nuestras vidas), que llevan al narcisismo. Esto puede causar, si esas personas tienen varias citas con personas distintas, en un mismo intervalo de tiempo, en problemas mayores. La situación puede desembocar en el empleo, de forma continuada y ventajista, de otras personas para un uso afectivo o sexual en el corto plazo y la desaparición tras ese uso. Si nos acostumbramos a hacerlo, es lógico pensar que eventualmente no sentiremos ninguna responsabilidad, compromiso o culpa por los sentimientos que podamos generar a la otra persona. Y eso es, en parte, son rasgos de psicopatía. En absoluto estoy diciendo con ello, que todo el mundo con “éxito” en Tinder sea psicópata, pero sí que es un caldo de cultivo apropiado para que adopten algunas de sus características.

Espejito, espejito ¿quién es la más bella en todo el mundo? Walt Disney Productions.

Existen también, situaciones y emociones que nos generan miedo, alegría o nerviosismo. Como, por ejemplo, cuando no sabemos que decirle a esa persona que nos gusta cuando la tenemos delante. Queremos hablar con ella y pedirle una cita, pero no sabemos cómo. Personalmente, es algo que hace años me costaba mucho y con el tiempo aprendí a dominar, ganando en espontaneidad y control de mis nervios, aptitudes útiles también en otros aspectos.

Por tanto, si nos acostumbramos a ligar exclusivamente a través de apps de citas, corremos el riesgo de perder algunas de las emociones y situaciones que nos hacen personas más empáticas y gozar de cierta autoconciencia, control de nuestros nervios, y otras cuestiones relaciones. Y esto nos lleva al siguiente tema.

Los que aprendieron a ligar en los bares, pueden sentirse como Chaplin en Tiempos Modernos. United Artists.

Puede atrofiar la empatía, la comunicación personal y la espontaneidad. De nuevo, relacionado con las anteriores y también con el uso generalizado de aplicaciones de mensajería, más allá de las apps de citas.

Cada vez conozco más personas con personalidades, hábitos y costumbres distintas que tienen algo en común: se expresan mucho más libremente a través de una pantalla, que en persona o por teléfono, es más, en estos casos se muestran claramente incómodas y pueden llegar a bloquearse. Como predijo E.M. Forster en su corta historia “The Machine Stops” (1909), un efecto negativo que tiene el uso mayoritario de la tecnología para la comunicación es la alienación de una parte de la sociedad.

He conocido casos también, de dos personas que se conocían y hasta que no hicieron match en Tinder no se habían considerado el uno al otro como potencialmente compatibles para salir juntas. En cierto modo, puede preocupar: nuestra boca y cerebro deberían tener más poder de comunicación que una app. Aquí es inevitable enlazar con el punto anterior, relacionando la falta de comunicación quizás con el miedo al rechazo y la muestra de vulnerabilidades. Este miedo es reconocido, pero, con práctica, puede conquistarse, y la sensación de paz y sosiego interior una vez lo consigues es sencillamente brutal.

Conozco a personas (nativas a estas apps) que nunca han vivido el proceso natural de la interacción personal para el romance y conocieron a todas sus parejas vía móvil. El efecto que puede tener esto a la larga, es que nuestra capacidad para la espontaneidad puede verse muy perjudicada, así como la comunicación personal.

La solución para esto, es bien difícil. De nuevo, una mayor formación, en edad temprana, sobre comunicación personal y afectiva nos vendría muy bien, de manera que nos permita acercarnos, en términos sociológicos, al ritmo de irrupción que han tenido las nuevas aplicaciones de mensajería en nuestras vidas. Tal como la veo ahora mismo, el problema reside en la comodidad… ¿Por qué hablar si puedo chatear?

Y hasta aquí, los principales peligros que le veo a la rápida aceptación de las citas digitales y su uso abusivo. Como en la rapidísima irrupción digital tras la creación de internet, los seres humanos no hemos tenido el tiempo de prepararnos suficientemente para adoptar patrones de uso responsable de las mismas (y esto se extiende a otras plataformas, mayoritariamente las redes sociales de distintos tipos). No es cuestión de defenestrar su uso ni mucho menos, estas apps han venido al mundo para quedarse, pero sí deberíamos abogar por un uso consciente de las mismas, y por supuesto por una mayor formación sobre las relaciones personales y afectivas, que sin duda hacen más falta hoy que nunca.

Cabe recordar también, que Tinder está diseñada para engancharnos, que pasemos tiempo usándola, y no para que la usemos una vez y la desinstalemos. Lo que el fabricante pretende es que la usemos como un juego, al que dedicar tiempo cuando estamos aburridos. Su idea innovadora reside en el hecho de considerar “interesante” a una persona a través de 4 fotos y una breve descripción. Como punto añadido, falta información a nivel general sobre el funcionamiento de su algoritmo, y otras características como sus planes de pago: siendo chico, ¿si pago más tendré acceso a más citas?, Tinder plus, premium, platino… ¿Significa esto que aceptamos valorar a los usuarios como parejas potenciales de primera, segunda o tercera categoría? Son consideraciones que deberíamos al menos, cuestionarnos, y tomar con extrema precaución.

Si has llegado hasta aquí, ¡gracias! Espero que el artículo te haya resultado interesante y eres bienvenida/o a dejar un comentario. Como nota, el artículo está escrito desde el punto de vista de la búsqueda de pareja monógama, y he empleado el nombre de una aplicación en particular por ser la más sencilla y la más conocida, pero obviamente existen muchas otras con distintas funcionalidades.