Un fin de semana en Roskilde

A unos 30 kilómetros al oeste de Copenhague, en la orilla serena de un fiordo testigo de incursiones vikingas, se encuentra Roskilde, una ciudad medieval desplegada a sus orillas, en un paisaje donde la historia se funde con la belleza natural. El mencionado fiordo, escenario estratégico para la navegación vikinga, establece el telón de fondo para una ciudad rica en patrimonio, capital del Reino de Dinamarca desde el S. XI hasta 1443.

Actualmente es la décima ciudad del país en número de habitantes (52.580), y segunda en Zelanda después de Copenhague y su zona metropolitana. Roskilde es, hoy en día, un centro educativo y tecnológico. Aquí se ubica Risø, un centro de investigación en energía renovables perteneciente a la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), así como la Universidad de Roskilde (RUC), entidad educativa que ofrece distintos estudios de Grado, Máster y Doctorado entre humanidades, y ciencias sociales y naturales. En cuanto a empresas, varias del sector IT y consultoría tienen oficinas en la ciudad, y CHR Hansen, importantísima empresa nacional del sector agroalimentario, tiene en Roskilde su principal centro productivo.

Catedral de Roskilde.

En esta excursión nos sumergiremos en los orígenes, la historia vikinga y el ambiente contemporáneo de Roskilde, a través de cinco paradas imprescindibles.

Orígenes e historia vikinga

Tenemos conocimiento de Roskilde desde la Era Vikinga (793-1066 DC), durante la cual los vikingos vivieron una época de exploraciones a gran escala, colonialismo, conquistas y comercio a través de Europa y casi con toda seguridad llegando a Norte América, aunque sin establecer allí colonias duraderas. La ciudad fue fundada por Harald Blåtand (en inglés, Bluetooth), 936-986 DC, rey de Dinamarca y Noruega que efectivamente, da nombre al popular sistema de envío de archivos.

Mapa de Roskilde en la antigüedad. Dansk Center for Byhistorie.

Coincidiendo con su estatus de Capital del Reino, Roskilde rápidamente se convirtió en un centro de comercio escandinavo con rutas establecidas para ello, tanto por mar como por tierra. Su ubicación, prácticamente en la parte central de Zelanda y con salida al mar báltico a través de su fiordo, contribuyó también a convertirla en un lugar clave para las singladuras vikingas.

A poco más de un kilómetro del fiordo, en el centro del casco antiguo, se erige la Catedral de Roskilde, listada como patrimonio mundial por la UNESCO e iglesia más importante de Dinamarca. Construida entre los siglos XII y XIII siguiendo un estilo gótico, aquí descansan de 40 monarcas. Esta joya arquitectónica alberga en su interior una especia de museo de historia, por lo que merece una entrada propia.

A su alrededor y partiendo de la anexa plaza mayor (stændertorvet), Roskilde cuenta con una agradable ciudad medieval cuyo centro histórico fácilmente puede realizarse a pie.

Roskilde en la actualidad

Tomamos la Catedral como punto de partida. Aquí, en el mismísimo corazón de Roskilde, el centro histórico despliega su ambiente pintoresco, con calles empedradas y edificios medievales que cuentan historias centenarias. La adoquinada calle Algade (tras su paso por la plaza principal, Skomagergade), es la principal zona peatonal del centro, por lo que está flanqueada por tiendas de artesanía, restaurantes y cafeterías. En el entorno de la plaza principal, se ubican también varios edificios antiguos y jardines por los que nos podemos relajar.

No obstante, Roskilde tiene una vitalidad que se extiende más allá del centro histórico. Ampliaciones urbanas como Musicon, donde antes había una gran industria cementera, hoy es un barrio contemporáneo, algo hipster pero familiar, también merecen una visita. Aquí encontraremos muestras de urbanismo moderno: por ejemplo, un edificio de viviendas fabricadas de contenedores marítimos, junto a espacios multifuncionales, ideales para eventos culturales o estudios artísticos. A mitad camino entre este barrio y el centro nos encontraremos inevitablemente el nuevo ayuntamiento, formado por dos edificios: el más antiguo, de estilo brutalista, diseñado por Knud Munk en 1976 y la expansión de finales de los 2000, en acero y cristal, de estilo contemporáneo. Juntos forman un escenario que bien podría aparecer en una película distópica.

Para quienes buscan experimentar la naturaleza, el paseo por el fiordo revela paisajes serenos junto al agua. La fjordstien, una larga (más de 250 km en total) ruta de paseo y bicicleta que recorre varios fiordos ofreciendo paisajes naturales, lugares para el banyo y zonas portuarias, que guardan una íntima relación con la historia y la cultura de este fiordo en particular, pasa por aquí. Siendo esta una zona marítima de cierta popularidad en Zelanda, tanto por la costa como en los bosques aledaños se celebran cada año varias carreras populares.

Alrededores del museo de barcos vikingos.

En verano, mercados al aire libre, la celebración del Festival de música de Roskilde y eventos junto al agua, llenan las calles con colores, sabores y melodías. A partir de aquí, ofrecemos con mayor detalle cinco paradas importantes que dan para pasar un fin de semana completo en Roskilde.

  1. Catedral de Roskilde: Este imponente edificio gótico, incluido en la lista de Patrimonio Cultural de la UNESCO, es un tesoro arquitectónico y la morada final de muchos monarcas daneses. Constituye la primera catedral gótica construida en ladrillo de Escandinavia. Merece la pena pagar la entrada y pasar un par de horas dentro, ya que tiene numerosas salas que convierten a la catedral en un pequeño museo de historia. Inquieta contemplar la que será la tumba de la actual Reina Margarita. Cubierta con una estructura de madera pintada en colores, será descubierta cuando fallezca.
  2. Museo de Barcos Vikingos y alrededores: Descubre la maestría marítima de los vikingos a través de las embarcaciones vikingas (cinco) mejor conservadas de todo el mundo, que se encontraron sumergidas en el fiordo en los años 60 del siglo pasado. El museo tiene además una zona al aire libre que cuenta con varias réplicas de barcos vikingas meticulosamente construidas, así como pequeños puestos de artesanía que reflejan como era la vida en aquella época. El museo queda mirando al fiordo, por lo que encontrar una ruta de paseo por naturaleza es tarea sencilla.
  3. Centro Histórico: Sumérgete en la vida cotidiana de Roskilde explorando su centro histórico y sus animadas calles peatonales, Aquí podemos observar el antiguo ayuntamiento, dar un paseo por los jardines próximos a la catedral, o tomarnos un café en la plaza mayor si el tiempo nos lo permite. La Mansión Real (edificio barroco del S. XVIII), ubicado junto a la Catedral, funciona a su vez como residencia real y alberga exhibiciones itinerantes de arte. El Museo de Roskilde queda también muy cerca, y cuenta la historia de la ciudad. Mención aparte para Lützhøfts Købmandsgaard, una antigua tienda de ultramarinos (funcionó de 1892 a 1979), que hoy en día es un pequeño y acogedor museo que muestra como era hacer la compra 100 años atrás. 
  4. Barrio Musicon. Aquí podemos encontrar actividades para todos los públicos, más allá de la arquitectura. Musicon alberga una calle construida – también – con contenedores marítimos reciclados. Pequeñas tiendas, cafeterías, una cervecería artesanal o un escenario para conciertos, entre otras, constituyen este barrio, con zonas también para practicar deporte urbano. El museo de música Ragnarock, íntimamente ligado al festival de Roskilde (el festival de música más grande de los países nórdicos, que se celebra anualmente desde 1971) y al grupo Gasolin, un clásico del rock danés de los 70, está localizado aquí. El edificio salta a la vista, prácticamente desde cualquier punto del barrio.
  5. Sagnlandet Lejre, una aldea vikinga. Técnicamente fuera de Roskilde (13 km al oeste, en la vecina Lejre), esta mezcla de museo/centro de investigación/recreación merece ser mencionada. Sagnlandet Lejre, establecida en 1964, es una aldea vikinga a escala real que promociona la historia a través de descubrimientos arqueológicos. El museo contiene el mayor salón real vikingo jamás construido, a partir de los restos que aquí se encontraron. La historia cuenta que fue en Lejre desde donde los primeros reyes vikingos reinaron en Dinamarca. En esta visita, puede contemplarse la vida en las edades de piedra y hierro, y esto implica comer, trabajar y vestir como entonces. Para los más aventurados, existe la posibilidad de pernoctar en familia.
Una parte de la aldea vikinga, a vista de pájaro. Sagnlandet Lejre.

Roskilde, con su amalgama única de historia y modernidad, invita a los viajeros a un viaje a través del tiempo. Pasear por sus calles es no solo explorar el pasado danés, sino también sumergirse en una ciudad que abraza su herencia mientras mira hacia el futuro. Descubre la magia de Roskilde, donde el pasado y el presente bailan en armonía, y considera esta ciudad como un destino imprescindible en tu estancia en Dinamarca. ¿Ya conoces Roskilde? ¿Te gustaría recomendar alguna otra parada? Te animo a que dejes un comentario.

Publicado por bueborvi

Ingeniero Industrial vivendo en Dinamarca. Me interesan las diferencias culturales, las tradiciones escandinavas y los viajes, y me motiva como vamos a afrontar el cambio climático, el sobreconsumo de recursos y la pérdida de biodiversidad.

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