Estaba sentado solo, tomándome una cerveza en una terraza en el centro de Málaga a finales de verano, cuando me detuve en la conversación que estaban teniendo tres chicos en la mesa de al lado. Por el tono, ritmo, y lenguaje corporal de la misma estaba claro que había un líder y dos gregarios. ComoSigue leyendo «Los peligros de Tinder y la mercantilización del amor»