
Bergen, la segunda ciudad más poblada de Noruega con cerca de 290.000 habitantes, es para muchos, la más bonita del país. Sin duda, su geografía y ubicación, enclavada en una península entre el mar y las montañas, así como su centro, lleno de sinuosas calles, casas imposibles e imponentes colinas, contribuyen a su encanto.
Pese a ser “grande” para los estándares de población escandinavos, conserva un ambiente local, con pequeñas tiendas, cafés y otros negocios pintorescos que no suelen verse en grandes urbes. Su popular e histórica Universidad, su pasado como ciudad portuaria durante el apogeo de la Liga Hanseática, sus museos y festivales, su Orquesta Filarmónica, y su privilegiado entorno natural, la convierten en una de las ciudades más atractivas para visitar de Escandinavia.
Fundada en 1070, Bergen es así uno de los principales destinos turísticos de Noruega, tanto para visitar su núcleo urbano, así como punto de partida para emprender excursiones más largas por la naturaleza de la zona.

Acompáñame, si deseas conocer un poco mejor esta ciudad en cinco aspectos generales.
Centro urbano: paseo por colinas, urbanismo, museos y Universidad
El centro urbano es relativamente menudo, ideal para pasear en medio día y disfrutar de sus calles adoquinadas y pintorescas casas de madera, ya sea por nuestra cuenta o en una visita guiada. Algunas de estas calles tienen bastante pendiente, especialmente en la zona de Bergenhus que sube hacia el monte Floyen. Conviene recordar que las atractivas casas de madera son los hogares de las personas residentes, por tanto, debemos tener esta consideración en cuenta.
Visitas relevantes en el centro incluyen el antiguo ayuntamiento, la biblioteca central, la Catedral de Bergen (luterana, fundada en el S. XII) y la fortaleza, uno de los castillos mejor preservados del país (ubicada a la entrada del puerto principal).
En el fiordo principal, que termina en Torget, una calle con vistas al fiordo muy comercial, podemos encontrar la oficina de turismo principal. Allí nos pueden informar en mayor detalle sobre la oferta turística, visitas guiadas, o incluso comprar una “tarjeta Bergen” para acceder a descuentos en transporte y museos, etc. Junto a esta oficina se encuentra Fisketorget, el mercado de pescado de la ciudad donde podemos encontrar pescado y marisco frescos, además de productos locales como quesos, algunas verduras y embutidos.
Hacia el interior del centro, justo frente a la biblioteca central, se ubica el lago octagonal, Lille Lundgegårdsvannet. Conviene pasear a su alrededor, ya que en esta zona se encuentran atracciones culturales como la Orquesta Filarmónica de Bergen (en funcionamiento desde 1765) y varios museos de arte: el KODE Arts Museums, que alberga 4 museos en 1, incluyendo obras de Edvard Munch, Dale, Picasso y otros artistas noruegos e internacionales, así como un museo para los más pequeños, y la Sala de Arte de Bergen (Bergen Kunsthall, centro de arte contemporáneo con exposiciones y eventos).
Al otro lado del fiordo, subiendo hacia Johanneskirken (iglesia protestante fundada a finales del S. XIX) se ubica el Campus de la Universidad de Bergen, ubicado en la cima de una colina donde coexiste con viviendas residenciales. Muy cerca está el parque Nygårdsparken, si queremos ver el paisaje de ciudad y naturaleza desde cierta altura.
Bryggen y la Liga Hanseática
Bryggen, el muelle hanseático de Bergen, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Liga Hanseática o Hansa, fue una red comercial entre ciudades portuarias en el Norte de Europa (generalmente, desde los actuales Países Bajos hasta Letonia) durante la época medieval (llegando en algunas zonas hasta el Renacimiento) con sede central en Lübeck, Alemania.
Durante esta época, Bryggen era el barrio comercial, y sus característicos edificios de madera se han preservado (a pesar de sufrir varios incendios) como recuerdo de aquella época (que vivió su máximo esplendor entre los S. XV y XVII). Los coloridos edificios están bastante bien conservados (pese a sufrir varios incendios), y pasear hoy entre sus callejones es viajar en el tiempo.
Actualmente, en Bryggen encontramos tiendas de artesanía, pequeñas galerías de arte, así como un par de restaurantes y pubs. El museo de Bryggen (arqueológico, con objetos encontrados en la zona de épocas pasadas) y especialmente el Museo Hanseático y Schøtstuene (donde podemos recorrer antiguos salones de comercio y conocer más acerca de la Liga Hanseática) merecen la pena, ayudándonos a imaginar cómo era la vida cotidiana en aquel momento.

Subidas a los montes Fløyen y Ulriken
Bergen ofrece una oportunidad única de combinar ciudad con naturaleza genuinamente nórdica, ya que la urbe está incrustada entre montañas, al borde del fiordo. La ruta más popular es la subida al monte Fløyen, que puede realizarse a pie o tomando el funicular desde Vetrlidsallmenningen, muy cerca de Bryggen.
Subir en el funicular Fløibanen cuesta unos 15 € (viaje de ida y vuelta), y toma unos 10 minutos. Caminando puede costarnos entre 30-45 minutos sobre un camino asfaltado, donde nos podemos entretener encontrándonos algunos jardines, u ovejas y cabras pastando libremente. Si visitamos Bergen en invierno, bajar por la pista helada en trineo es muy divertido. Una vez arriba, el mirador ofrece una vista panorámica de toda la ciudad y sus fiordos, y la zona está acondicionada con parques infantiles, una cafetería, un restaurante y caminos hacia distintas rutas de senderismo.
Otra alternativa no menos popular es subir al monte Ulriken, ubicado algo más al sureste y de acceso más cercano al centro de la ciudad. En este caso, la subida puede hacerse por el teleférico Ulriken643, que ofrece vistas aéreas mientras subimos, a través del suelo transparente de las cabinas. El precio aquí es más alto (unos 30€) por viaje de ida y vuelta. Se puede subir a pie, pero el camino aquí está mucho menos acondicionado que en Fløyen. Junto a la estación de la cima, hay también un restaurante y cafetería.
Para los más aventureros, hay una ruta de montaña espectacular, la que une Fløyen con Ulriken. En mi caso la realicé desde la cima de Fløyen, y tras pasar la zona turística en dirección hacia el Norte, es cuestión de seguir uno de los caminos, marcado como Ulriken. La ruta, de dificultad media-alta y realizable en 5 horas, sigue subiendo, pasando por lagos y vastas áreas de terreno abierto. A lo largo de unos 13 km, se llega a una altura de unos 600 metros sobre la que puede verse, si las hay, el mar de nubes. En algún momento, si no hay un camino visible en el suelo, que hemos de guiarnos por robustos montículos de piedras con una cruz de metal sobresaliente (la ruta se ver en este enlace, que también da opción a consultar otras). Una vez llegados a Ulriken, lo más cómodo es volver a la ciudad con el teleférico, después de haber recargado nuestras pilas en la cafetería.
Aviso, en invierno suele haber superficies heladas y resbaladizas, y recuerda que la naturaleza de aquí es impredecible, por lo que conviene llevar siempre un chubasquero por si acaso, y revisar el pronóstico meteorológico (yr.no ofrece previsiones fiables).

Excursiones por los alrededores, más museos y zonas de baño
Los alrededores de Bergen pueden conocerse con facilidad, tomando una excursión en barco o autobús. Si optamos por la primera, hay salidas diarias a fiordos e islas cercanas. Las rutas a fiordos más conocidas son a Sognefjord (el fiordo más largo de Noruega), o al fiordo de Hardanger.
Si queremos seguir explorando y paseando, hay varias rutas en bus algo más cortas que el trayecto en barco. En Salhus, por ejemplo, encontramos un pequeño pueblo con varias rutas de medio día, así como la antigua fábrica textil, Tekstilindustrimuseet, edificio de 1859 que hoy puede visitarse como museo de esta industria en aquella época. Aquí también hay rutas marcadas por las que podemos subir y disfrutas de vistas aéreas de la zona.
Otra opción posible con bus es pasar a la vecina isla de Askøy, cruzeando el puente. Aquí podemos continuar con rutas de senderismo de día, visitar el museo de Herdla o bañarnos en una de sus playas o calas.
Museos adicionales que recomiendo, si pasamos varios días en Bergen, son el Museo de Edvard Grieg, donde podemos visitar el hogar del compositor en Troldhaugen, que conserva su estado original. Aquí puede visitarse la cabaña del compositor, su tumba, y una sala de conciertos, entre otras salas. Otro museo, alejado del centro, pero con bastante atractivo, es el Museo del antiguo Bergen, en Sandviken, al Norte, donde podemos viajar en el tiempo a los siglos XVIII y XIX, a través de una singular colección de 50 auténticas casas de madera. Éstas fueron trasladadas desde el centro y se disponen aquí como una ciudad menuda donde existe una fontanería, una escuela o una clínica dental, entre otras. Allí tenemos acceso a una zona de baño en el mar, en Sandviken Sjøbad. En esta zona hay también una o dos saunas, ideales para recargar energía y probar el contraste frío – calor.
Finalmente, en Noruega existen varias iglesias medievales, construidas totalmente en madera. En Fantoft podemos encontrar una, construida originalmente en 1150 en Fortun y trasladada a esta ubicación en 1883. La iglesia fue reconstruida en 1997, representando fielmente a la original, que fue presa de las llamas 5 años antes. Podemos llegar con facilidad a la iglesia en tranvía (hasta Fantoft) y disfrutar de una construcción realmente única.
Y hasta aquí llegan mis recomendaciones de una importante ciudad Escandinavia con gran relevancia histórica y natural. Una opción muy atractiva si vives o vas a visitar Noruega, cuyo trayecto en tren desde Oslo es uno de los más bonitos de Europa. Para cubrirlo, necesitaremos otro artículo.