
Una de las características más conocidas de los países nórdicos es su singular naturaleza. Rocosos fiordos y montañas, glaciares, acantilados de película rodeados de agua o frondosos bosques bajo una fina lluvia. Son imágenes de postal, que cualquiera se imagina con cierta facilidad.
Por otro lado, la población de estos países está dispersa de manera muy irregular, lo que lleva a que haya extensas zonas naturales, sin urbanizar y con apenas población. Si a esto le añadimos algo de historia vikinga, como la batalla de Hafrsfjord y su consiguiente monumento, el resultado son escenas de naturaleza virgen que rozan lo místico.

Así, salir a la montaña, tanto para pasar el día como a irse de acampada, es una parte identitaria de los países escandinavos, especialmente en Noruega y Suecia (también existe en Islandia). Estas naciones están ciertamente “orgullosas” de su naturaleza, y rutas como la Kungsleden, Helsetkopen (donde se rodó parte de una de las últimas entregas de Misión Imposible), la costa rocosa de Hovs Hallar (escena del ajedrez en El Último Sello) o la icónica roca que desafía la gravedad, Kjeragbolten, son solo algunos ejemplos de esta particular naturaleza, que en muchos casos trasciende más allá de la comunidad senderista. Hay infinidad de posibilidades de explorar y disfrutar de la naturaleza en esta zona del mundo.

Sin embargo, hay una norma especial en estos países, que los hace únicos y sirve como reclamo para este tipo de turismo: la Allemansrätten (en sueco) o Allemannsretten (en noruego). La norma permite la acampada libre en ambos países, si bien se han de cumplir un par de cuestiones básicas.
La Allemansrätten es un acuerdo, protegido por ley, que permite a cualquiera que se encuentre en el país a recorrer libremente la naturaleza, lo que incluye acampar junto a un bosque, un lago, la montaña, etcétera; incluso en terrenos privados, siempre que no estén destinados a la agricultura. Las cuestiones que seguir son sencillas: se ha de dejar todo como nos gustaría encontrarlo, o sea, sin alterar y limpio de basura; y se ha de mostrar consideración con la fauna y la flora.
El origen de esta norma se remonta a la antigüedad, y la evidencia de distintas vías y asentamientos sugiere que esta forma de vida puede haber sido una práctica habitual en estas sociedades originalmente rurales. En la práctica, esta actividad se popularizó en ambas sociedades tras la 2ª Guerra Mundial, y oficialmente se reguló en 1957, como parte de la regulación de actividades al aire libre (Friluftsloven) de Noruega; y en 1994 como parte de la Constitución Sueca, dentro de la sección del Medio Ambiente.

La acampada libre, así como la pernocta en refugios (existe una amplia red de éstos, aunque algunos requieren reserva con antelación) es una actividad popular y legalmente amparada en estas tierras. Tanto si lo intentas por primera vez, como si ya tienes experiencia en acampar, recuerda seguir los siguientes consejos:
- La norma se limita a zonas naturales, o sea, nada de acampar en parques urbanos. Se recomienda hacerlo, al menos a 150-200 metros de distancia del edificio (ya sea una casa, o cabina de montaña) más próximo.
- Acampar está generalmente permitido en reservas naturales y zonas protegidas, pero cada zona puede tener excepciones o leyes específicas. Intenta revisar señalizaciones, paneles informativos u oficinas de turismo.
- Si planeamos acampar en un terreno privado, por más de dos noches, se requiere pedir permiso a la persona titular de esas tierras.
- En cuanto al fuego, asegúrate que no existen prohibiciones en la zona donde te encuentres. Intenta limitar el fuego a equipos portátiles, y evitar hacer hogueras en medio del bosque. Existen áreas destinadas para ello en muchas zonas.
- La caza y la pesca, generalmente, no se amparan en esta norma, para ello hay leyes particulares. Recoger setas, bayas u otras frutas silvestres, siempre con conocimiento, está permitido.
Recuerda, la mayoría de rutas populares están señalizadas a través de postes de madera con colores, pintura llamativa sobre la corteza de algunos árboles y otras señales o balizas. ¡A disfrutar de la naturaleza!
Hay que reconocer que esta ley te da una gran libertad para conocer lugares que de otra forma sería muy complicado.
Yo he descubierto verdaderos paraisos precisamente paseando a través de algún bosque privado que esconde una playa o un lago donde no se encuentra ningún rastro de haber sido visitado antes.Aquí tienes la explicación de la ley Allemansrätt desde el punto de vista de Suecia.Un saludo desde Suecia
Pablo – SveayPablo
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